
Terminó el mes de octubre y ni la dirigencia nacional de MORENA ni su Comisión Nacional de Elecciones dieron a conocer los listados de las personas que solicitaron su registro en las convocatorias para la selección de coordinaciones distritales federales y las municipales. Mucho menos las listas correspondientes a las designaciones en ambos casos.
Luego del desaseo que permeó en la definición de coordinaciones estatales, y la torpeza de la operación cicatriz particularmente en las entidades donde fue un evidente dedazo, sería ingenuo pensar que las cacareadas encuestas serán las definitorias en el proceso interno de MORENA, quizá el más accidentado de todos.
Porque lo que está en entredicho no sólo es la certeza que se brinda a la militancia sobre confiar o no en los procesos internos; también la legitimidad en las designaciones de las coordinaciones de sabe qué tanto (ya sabe, las prepreprepreprecandidaturas).
Ese costo político no lo están asumiendo con responsabilidad ni la dirigente nacional Ariadna Montiel, ni mucho menos la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, en lo que ha sido la peor conducción de un proceso interno del partido guinda y eso ya es decir mucho, considerando quiénes encabezaban MORENA en procesos pasados.
Haiga sido como haiga sido, se supone que a más tardar en la tercera semana de noviembre se darán a conocer los nombres de las coordinaciones que hoy están en juego, para pasar a la última selección correspondiente a las coordinaciones distritales locales, o sea, las equivalentes a las diputaciones locales.
Este anuncio no sólo coincidirá con la próxima presentación del proyecto de Paquete Económico 2027 ante la 65 Legislatura, y luego de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo ejercicio fiscal.
De hecho, casi casi irá a la par de la declaratoria oficial del inicio del proceso electoral local 2026-2027 por parte del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ) el próximo 20 de noviembre, una institución también envuelta en los escándalos que ya marcan al Instituto Nacional Electoral (INE) y que merman la cetidumbre del electorado frente al proceso comicial en ciernes.
Mientras en el municipio de Fresnillo el senador Saúl Monreal parece el único aspirante a competir por la eventual candidatura a la presidencia municipal, no por encuesta, sino por petición de la dirigencia nacional (eso dijo), las cosas parecen más revueltas en Guadalupe y Zacatecas.
En el Pueblo Mágico (por si se había olvidado esta denominación de Guadalupe), al menos ya tienen la referencia de cuál sería la apuesta más probable para la contienda por parte de la oposición (por enésima vez, Roberto Luévano), lo que dejaría a MORENA condiciones más sencillas para su designación de la carta con la que jugará en el siguiente proceso electoral.
En cambio, en la Capital aún están a expensas de lo que pase con el actual alcalde Miguel Varela, ya sea que eventualmente vaya como candidato a la gubernatura (en caso de que se caiga la coalición con el PRI), que busque la reelección (un escenario difícil de ganar, considerando que en 2024 apenitas llegó y sólo por resolución de tribunales), que busque otro cargo de elección popular (diputación federal o local), o que se tome un periodo sabático en espera del proceso electoral de 2030.
Y las cosas tampoco serán sencillas para el oficialismo. De por sí parece que es el municipio con mayor número de solicitudes de registro en la convocatoria para la coordinación de sabe qué tanto y sólo considerando los perfiles de MORENA, porque habrá que señalar que entre las y los suspirantes no figuran nombres emanados de sus aliados del Partido del Trabajo (PT) o del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

La decisión sobre la designación, también hay que decirlo, podría generar polémica. De justificar nuevamente con el método de encuesta, las que se han difundido hasta el momento en su mayoría dan las preferencias a quien fuera secretario General de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza. El problema es que, a estas alturas del proceso interno, toda encuesta ya carece de legitimidad y credibilidad.
Si fuera por acuerdo político de la dirigencia nacional y la Comisión Nacional de Elecciones, como ya ha habido varios ejemplos (como el de Saúl Monreal), eso también mermaría el cacareado discurso de las dichosas encuestas como el método más democrático y transparente en MORENA. Y en ese supuesto hoy se encuentra Belén Gutiérrez como apuesta del grupo de Ulises Mejía Haro.

En tal caso, una operación cicatriz se antojaría imposible, más cuando esta designación escondería de fondo la presunción de violencia política en razón de género: postular a una mujer en una eventual candidatura donde tendrá poca competitividad. Como quien dice, se le enviará a perder una elección. Y de eso hay mucha jurisprudencia que debió leer a cabalidad previamente el equipo del llamado movimiento honesto, que ya cuenta con antecedentes de VPG.
Lo que queda claro, finalmente, es que no importa que las mujeres hayan llegado a puestos de toma de decisión. Si la forma de ejercer el poder en esos puestos de mando sigue replicando las mismas formas patriarcales, significa que de nada han servido tantos años de lucha feminista por romper con estos esquemas. Y eso ya dice mucho en lo que han denominado «tiempo de las mujeres». Pero, pues, cada quién…


