Este fin de semana estuvo Claudia Sheinbaum en su primera gira de trabajo en Zacatecas como Presidenta de la República; entre otras cosas anunció apoyos para el campo y la instalación y puesta en marcha de una productora de semilla mejorada en Calera, de donde se distribuirá el producto a todo el país.
También inauguró una clínica del IMSS y anunció la construcción de un nuevo hospital en Guadalupe, a estas alturas, nada novedoso, ya todo fue publicado, comentado y hasta criticado, es noticia vieja pues, aunque si cumple con las expectativas que generó, son estupendas noticias en un estado frijolero castigado duramente por la sequía de los últimos años.
Lo que no puede dejar de comentarse, ni el fin de semana ni a media semana ni tal vez en mucho tiempo, es que la Presidenta, durante su estancia en el estado, aseguró que Zacatecas se posiciona como una de las entidades más seguras del país… afirmación temeraria en un estado visiblemente militarizado; sí: militarizado, pues hay tres batallones de Infantería, más los refuerzos que llegan a apoyar a los soldados que ya están aquí y más de una base de la Guardia Nacional, debido a la incontrolable violencia por la lucha interminable por “la plaza”.
En Zacatecas, todos los días se habla de desaparecidos, que no siempre regresan, explotan “tanques de gas” en espectáculos masivos y se oyen balazos en algún rincón del territorio estatal donde crece el escándalo de haber dado posesión a un alcalde, presuntamente involucrado con el crimen. Bonito escenario para ser uno de los estados más seguros del país, con esos parámetros para el próximo estado más seguro del país, ¿cuál será el escenario para las demás entidades?
Aunque es verdad que muchas veces se exagera en las afirmaciones que hacen parecer que Zacatecas es una zona de guerra, en la que caminamos entre cadáveres y esquivamos balazos, es importante que no perdamos de vista que los extremos no son buenos, mucho menos si no se busca o se evade el sano equilibrio. Inventando historias las realidades no cambian, si fuera así, ¿por qué se restringió la entrada a los eventos de la Presidenta a –por ejemplo– a las madres buscadoras?
La percepción de inseguridad todavía es alta, aunque las cifras oficiales sitúan a Zacatecas en tercer lugar a nivel nacional según reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), todavía hay alertas para que ciudadanos estadounidenses no vengan aquí, por delincuencia y secuestro, de acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Aunque las cifras oficiales –maquilladas o no– han “borrado” de Zacatecas el título de estado más inseguro del país, la verdad es que permanece en los tres primeros lugares, nada que presumir; me parece más bien un discurso ensayado, lejos de la realidad, ya sea porque le conviene así a ambos gobernantes o porque de plano la Presidenta desconoce totalmente la realidad del estado, situación que la deja “muy mal parada” ante la opinión pública en general.
Además del problema de inseguridad en Zacatecas hay otros temas que debieran ser prioridad en las agendas gubernamentales federal y estatal: la nómina magisterial, el caso Issstezac, el millonario gasto para el segundo piso, infraestructura hidráulica, la tecnificación del campo, la corrupción en general, temas que parece que a nadie le importan, sólo a los directamente afectados.
En fin, la desilusión no es tanta, más bien acabó de tajo la esperanza de mejores tiempos, ya que desde su campaña, Sheinbaum afirmó que daría continuidad a la política de su antecesor.
