¿Tiempos de paz para la UAZ?

Foto: Esther Consuegra

A diferencia de su primer informe, la secretaria general del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), Jenny González Arenas, tuvo mejor suerte en su segundo informe de labores, aunque la sombra de Rubén Ibarra Reyes dejó algunos momentos de tensión durante el acto protocolario.

Ciertamente, el proceso de huelga vivido a principios de este 2025 y los resultados obtenidos merecieron los aplausos del gremio docente que se dio cita para escuchar detalladamente las acciones emprendidas en el último año en el Sindicato.

Pero más allá de obtener un incremento salarial, o las convocatorias para recategorizaciones y cargas de trabajo, o las gestiones para agilizar trámites de jubilaciones y pensiones (incluyendo por viudez), lo importante es que durante este segundo año al frente del SPAUAZ, Jenny González y el cuerpo docente que le ha acompañado lograron respeto de la parte patronal hacia el Sindicato, ese que durante años fue comparsa de la Rectoría igualito que Israel Chávez Leandro al frente del SUTSEMOP, olvidándose de defender los intereses de sus representados.

Si bien el último proceso de huelga sirvió a la secretaria general del Sindicato como plataforma para impulsar su candidatura a la Rectoría, no se puede omitir el hecho de que bajo su gestión al frente del SPAUAZ ha habido un contrapeso consistente que ha obligado a la administración central a hacer las cosas diferente: sin simulación, con transparencia y todo en apego a la legalidad.

Gran parte de estos avances, también derivados del proceso de huelga, se debieron a que hoy el Sindicato ha sido integrado en las mesas de trabajo para dar solución a la crisis por la que atraviesa la Universidad no sólo en materia financiera (particularmente el adeudo histórico con el ISSSTE), sino también con el intercambio de información actualizada (y verídica) sobre la situación de cada plaza docente y administrativa.

De ahí la exigencia (y la insistencia) de depurar la nómina para sacar aviadores, pero también para que cada plaza perciba lo que corresponde al tabulador. No más sueldos inflados por favoritismos.

Durante su mensaje, reiteró que en este segundo año al frente del SPAUAZ uno de los principales logros fue la compra de un inmueble propiedad del ISSSTE que ahora funge como sede propia del Sindicato, una adquisición en la que se invirtieron más de 36 millones de pesos a través de un crédito con una Fundación cuyo proceso fue transparentado en su totalidad.

Sin embargo, pese al respaldo de la mayoría del gremio presente durante el informe, Jenny González recordó que derivado de esta adquisición que amplió el patrimonio propio del Sindicato hubo que enfrentar 8 demandas «patrocinadas por opositores». No había necesidad de decir a quién respondía (y sigue respondiendo) este grupo, el mismo que entorpeció el proceso de destitución de Rubén Ibarra como rector de la UAZ en un burdo intento de convertirlo en mártir.

El mensaje de la secretaria general del SPAUAZ concluyó con un llamado a la unidad sindical, no sin antes reiterar (por enésima ocasión) que han sido contrapeso y han ido contracorriente de la parte patronal, en un escenario que complicó el equilibrio para la Universidad.

No obstante, hizo un llamado a recuperar la relación entre la administración central y la parte sindical para reivindicar los derechos laborales, con libertad y autonomía, y por encima de intereses personales.

No asistió al evento el rector electo, Ángel Román, quien en dos meses más tomará las riendas de la Universidad y lidiará con la actual administración del SPAUAZ al menos por un año más.

En su lugar asistió el actual rector interino (aunque le pese que le llamen «rector interino»), Armando Flores, quien llamó a la unidad para resolver el adeudo histórico de la UAZ y a anteponer la conciliación a través del diálogo. Y tan tan. Porque el resto de promesas (que ya ni siquiera mencionaremos) es evidente que no se cumplirán en los escasos dos meses que le quedan al frente del cargo.

Al finalizar el acto protocolario, el rector interino y la secretaria general del SPAUAZ firmaron un proyecto de convenio por el que se acordó aumentar el sueldo base del gremio docente, además de mejoras en las condiciones para su jubilación, entre otros compromisos mutuos.

Esta firma de convenio bien puede interpretarse como un intento de (re)conciliación entre la Rectoría y el SPAUAZ, no sólo después de un desaseado proceso electoral para la renovación de la Rectoría, sino también por la gran herida que causó el delito cometido por Rubén Ibarra que condujo a una crisis institucional durante el proceso para su destitución.

Esta, digamos, «pipa de la paz» se pondrá a prueba una vez que venga el relevo en la Rectoría con la llegada de Ángel Román, quien durante su campaña siempre apeló al diálogo y la conciliación, pero que carga con el peso de haber integrado en su planilla como secretaria general de la UAZ a quien se vio involucrada en el proceso penal que enfrentó Rubén Ibarra Reyes. Y lo hizo en su defensa.

Eso sí: durante todo el informe quizá el protagonista de los mensajes fue el subdelegado administrativo del ISSSTE, Salvador Estrada, a quien reconocieron bastante por ser pieza clave para dar cauce a la crisis por la que atraviesa la Universidad. Tanto el rector interino como la secretaria general del SPAUAZ se desvivieron en halagos hacia el funcionario federal, a quien poquito les faltó para vitorear «¡Chava, gobernador!«.

Finalmente, luego de la «pipa de la paz», ¿estamos seguros de que vendrán tiempos de paz para la UAZ?

Cartas de intención, llamados a misa

Durante la presentación del Festival del Vino y el Mezcal «De la raíz a la copa», que se realizará en el Centro Platero los días 2 y 3 de agosto y en el que se podrán degustar más de 80 productos en una interesante propuesta culinaria, el secretario de Economía, Jorge Miranda, aprovechó la oportunidad para hablar de los retos que enfrentan Zacatecas y el país ante un escenario de recesión económica (del que ya hay indicios claros).

Sin pelos en la lengua, prácticamente desestimó las cacareadas cartas de intención anunciadas por su antecesor Rodrigo Castañeda Miranda, firmadas con diversas empresas dizque para comprometer más de mil millones de pesos de inversión extranjera en Zacatecas.

Porque a su parecer, las cartas de intención son como los puntos de acuerdo en el Poder Legislativo: llamados a misa. Y ante un escenario de pérdida de empleos y de bajos flujos de Inversión Extranjera Directa, con amenazas de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos un día sí y otro también, Zacatecas tiene que hacer algo para mantener a flote la economía y contener la caída en el empleo.

En lo que corresponde a la Industria de la Transformación, el sector que ha tenido la mayor pérdida de empleos formales en esta administración como informamos ayer en este espacio, Jorge Miranda hizo un llamado a los diputados locales a reactivar el Fideicomiso del Impuesto sobre Nómina, ese que en la actual administración se ha «descapitalizado» pese a que hoy se recaudan más de 1 mil 500 millones de pesos por este impuesto.

En cambio, el titular de la SEZAC insistió que ante este escenario de recesión la oportunidad que tiene Zacatecas para salir adelante es apostarle a la minería, un sector al que se ha apoyado en gestiones ante la Federación para la liberación de permisos y concretar importantes proyectos de inversión que superarían los 1 mil millones de dólares y generarían hasta 50 mil empleos.

Resultado de estas mesas de trabajo con la Federación, anunció que posiblemente en el mes de agosto se tenga el último permiso que permita dar marcha a un proyecto de Orla Camino Rojo y que en mucho contribuirá a dinamizar la economía en la entidad, hoy urgida de inversiones y de empleos.

Ahora sólo falta que el gobernador David Monreal de verdad quiera echarle gasolina a los dichosos «ejes tractores» de la economía, cualquier cosa que eso signifique.