Littering

El Littering se refiera a la acción de tirar basura o residuos en lugares públicos, en calles, aceras, parques o cualquier propiedad que no sea un contenedor o área de disposición autorizada. La basura abandonada puede contaminar el suelo, el agua y el aire, además de dañar la vida silvestre y alterar ecosistemas.

El Littering afecta la estética de los espacios públicos, generando suciedad y desorden, lo cual puede afectar la calidad de vida de las personas al pasear por las calles, parques, áreas deportivas, donde se han colocado bolsas de residuos sólidos, que van desde plásticos, envases de comida y residuos orgánicos.

Una botella de plástico necesita quinientos años para descomponerse, a estos residuos se añaden otros como latas, toallitas, electrodomésticos, tickets de comercios o residuos electrónicos; éstos se integran en el paisaje urbano y en el de la naturaleza.

Según los estudiosos, las principales razones por las que se arrojan los residuos a calle son por la despreocupación medioambiental, comodidad y pereza. Esta práctica puede colocar al borde de la extinción a más de un millón de especies animales y vegetales, según las cifras de Naciones Unidas.

Existe basura visible, pero otra se esconde a la vista, como los microplásticos marinos y basura antigua, vestigios de productos que se prohibieron por su efecto contaminante, pero que anteriormente eran abandonados casi diario. Estos residuos destruyen hábitats naturales, estimulan la colonización de especies invasoras, impactan de modo nocivo en la flora y fauna, amenazan la salud humana y causan la muerte directa de numerosas especies.

Una isla de plástico que flota en el Pacífico, próxima a Hawái, contiene aproximadamente 1.8 billones de piezas de plástico, con un peso estimado de 100 mil toneladas, ocupa un área de más de un millón y medio de kilómetros cuadrados, más de tres veces la superficie de un país como España o como Francia. Estos residuos fueron colocados en el mar, al no tener un lugar dónde tratarlos.

Para tratar de atender estos problemas, la fundación The Ocean Cleanup ha desarrollado un método a gran escala de sistemas flotantes estabilizados y pantallas subacuáticas con el propósito de limpiar hasta el 50% de los residuos de esa Isla del Pacífico en tan sólo cinco años.

La basura en algunas ciudades puede ser un problema si la gestión de los recursos no se maneja de manera eficiente. La Ciudad de México produce más de mil toneladas diarias de basura, gran parte es retirada de las calles. Pero se está aplicando una nueva práctica, la de revisar los contenedores en busca de algo que se pueda sacar provecho, por lo que la basura termina en las calles, aumentando el fenómeno que mencionamos el día de hoy.

La ropa también termina convirtiéndose en basura, el desierto de Atacama, en Chile, alberga entre 11 mil y 59 mil toneladas de residuos textiles anuales. Cada europeo compra una media de 26 kilos de ropa anuales y desecha 11. El textil es ya el cuarto sector con mayor impacto en el medio ambiente.

Para atajar este problema, el gobierno chileno emprendió varias acciones, por un lado, un programa de erradicación de los vertederos de ropa clandestinos, y por otro lado, incorporar la ropa usada en la Ley de Responsabilidad Extendida del productos, que obliga a las compañías que importan a hacerse cargo de sus residuos.

El vidrio protagoniza gran parte de los desechos que generamos, a tres horas de San Francisco, en la pequeña localidad de Fort Bragg, los vecinos tiraban su basura a los acantilados. A lo largo de las décadas, la playa hoy conocida como Glass Beach, acabó llena de botellas de cristal, electrodomésticos o pedazos de automóvil; estas piezas se fueron convirtiendo en diminutas piedras de cristal.

La naturaleza enmendó la plana a la residuos y creó belleza con ellos, pero el hombre en ocasiones tan inconsciente del alcance de sus acciones, comenzó a visitar esa insólita playa, que recibe las visitas de unos mil curiosos al día, y a llevarse algunas de esas piedras de recuerdo, alterando, de nuevo, el hábitat que la playa se dio a sí misma.

Si no se adoptan medidas urgentes, en 2050 la basura crecerá un 70% en el planeta, según lo alerta el Banco Mundial. No esperemos a que se nos haga costumbre observar el cerro de la Bufa cubierto de bolsas de plástico, que a lo lejos podrían verse como flores.

Impulsemos la economía circular, los recursos destinados por las autoridades a la recolección de residuos, las empresas que apuestan a un modelo de negocio por la concientización ambiental, el compromiso ciudadano y una actualización responsable de las distintas entidades públicas y privadas. No pongamos de moda el Littering.