Arnoldo Kraus

Arnoldo Kraus, médico, escritor, bioeticista y académico de la UNAM, se fue en agosto de 2025, a los 74 años, y ha dejado un vacío profundo en la comunidad intelectual y médica de México. Su vida y obra, sin embargo, permanecen como un faro de reflexión sobre la dignidad humana, la ética médica y la intersección entre ciencia, literatura y filosofía.

Kraus no sólo fue un médico del cuerpo, sino también de las palabras, como lo describió Cultura UNAM, transformando la bioética en un espacio para escuchar la fragilidad humana y la literatura en un refugio para pensar el dolor, la memoria y la vida.

El legado de Kraus se distingue por su capacidad para tender puentes entre disciplinas. Como profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, miembro del Seminario de Cultura Mexicana y del Colegio de Bioética, formó generaciones de profesionales de la salud con una visión humanista, insistiendo en que la medicina no debe reducirse a diagnósticos técnicos, sino que debe centrarse en el paciente como ser humano.

Sus escritos, publicados en medios como El Universal, La Jornada y Nexos, abordaron temas complejos como la eutanasia, el derecho a la salud, el aborto, la justicia social y el “bien morir”. Su columna en El Universal, por ejemplo, fue un espacio donde cuestionó con agudeza las fallas del sistema de salud mexicano, señalando áreas de oportunidad y la desconexión de algunos políticos con las necesidades de los más vulnerables.

Kraus destacó por su valentía al abordar temas éticos que despiertan controversia. En una conferencia magistral de 2022, “Eutanasia: reflexión obligada”, afirmó que “no se escoge nacer, pero sí tenemos el derecho a elegir cómo morir”, subrayando la importancia de discutir la eutanasia no como una aceptación automática, sino como un ejercicio ético ineludible.

Su postura no buscaba imponer, sino invitar a la reflexión, una constante en su obra. En libros como Cuando la muerte se aproxima y Recordar a los difuntos, exploró la muerte desde una perspectiva clínica, filosófica y profundamente personal, recordándonos que “todo lo que nace y vive, muere. La cuestión no es por qué, sino cómo”.

Su capacidad para entrelazar la ciencia con la literatura fue otra de sus grandes contribuciones. En No eran letras, eran hormigas, colaboró con el ilustrador Alejandro Magallanes para ofrecer 120 relatos breves que destilan sus obsesiones: el tiempo, la memoria, la justicia y la condición humana.

Este libro, como otros de su autoría, refleja su habilidad para transformar lo cotidiano en una reflexión profunda, siempre con un tono accesible y humano. Su colaboración con el artista Vicente Rojo en seis libros fusionó arte y pensamiento médico, demostrando que la creatividad puede ser un vehículo para comprender el sufrimiento y la existencia.

Kraus también fue un crítico incisivo de las injusticias sociales y políticas. En sus columnas, analizó la violencia en México, el narcotráfico, la pobreza y la complicidad de las autoridades. Su preocupación por la comunidad judía y el resurgimiento del antisemitismo, expresada en una carta a sus padres fallecidos, mostró su compromiso con la memoria histórica y la lucha por la equidad.

El legado de Arnoldo Kraus no termina con su muerte. Sus libros, artículos y enseñanzas seguirán inspirando a médicos, estudiantes y lectores a mirar la vida y la muerte con compasión y ética. Como lo expresó la UNAM, su memoria permanecerá en la formación de nuevas generaciones y en la construcción de una medicina más humana.

Kraus nos enseñó que la medicina es un acto de humanidad, que la ética debe guiar la tecnología y que las palabras pueden sanar tanto como curar. Su vida fue un ejemplo de cómo el conocimiento, la empatía y la reflexión pueden transformar el mundo, una lección que resonará por generaciones.

Nos queda intentar llenar el vacío de este gran divulgador y amante de la bioética.