
Que se recuerde, desde que es gobernador, David Monreal no ha rendido cuentas ante el Poder Legislativo en cada informe anual de actividades. Sólo en una ocasión acudió al recinto de la avenida Fernando Villalpando para hacer entrega del documento correspondiente (su primer informe de gobierno), sin cumplir el protocolo establecido en los artículos 202 y 2023 del Reglamento General del Poder Legislativo.
Sus antecesores, los de las «herencias malditas», al menos tenían la decencia de cumplir con la norma y hacer como que cumplían con la rendición de cuentas ante el Pleno del Poder Legislativo.
Hoy, en tiempos de la «nueva gobernanza» que está en su ocaso, la denominada Glosa ha visto una pasarela de enroques en cada dependencia (a veces, justo antes de iniciar el periodo de comparecencias) que no salvan a la administración de una retahíla de números y discursos muy alejados de lo que percibe y siente la población en su día a día. Y en cada Glosa queda más evidente la burbuja en la que vive el gobernador David Monreal.
A estas alturas, con cuatro años de administración (y a menos de dos años de decirle adiós al peor gobierno que ha tenido Zacatecas), hemos visto desfilar a tres secretarios de Seguridad Pública (con comparecencias fallidas de manera intencional), dos titulares de Obras Públicas, dos de Desarrollo Urbano, dos de Desarrollo Social, dos de Educación, dos del Campo, dos de las Mujeres, dos en la Coordinación General Jurídica y dos en la Función Pública. Aunque estos enroques no hayan dado mejores resultados.
Los cambios en el gabinete se mantienen como la constante para la Glosa del Cuarto Informe de Gobierno, que acumulará ya dos titulares de Finanzas, tres de Obras Públicas, tres de Educación, dos de Administración, tres de la Coordinación General Jurídica y dos en la Coordinación Estatal de Planeación, más los citados en el párrafo anterior, en cuatro años de gobierno.
No se espera mucho de lo que debería ser un ejercicio de rendición de cuentas. El formato es por demás cuestionable, aunque así lo hayan aprobado en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO): 25 minutos para el mensaje inicial de cada titular de dependencia; bloques de intervenciones de cinco diputados, que tendrán entre 2 y 3 minutos para hacer sus cuestionamientos cadan uno; 5 minutos para responder a todos los cuestionamientos; y un minuto para réplica de cada legislador. Más el mensaje final de cada compareciente.

Del calendario aprobado para esta Glosa, 11 comparecencias se realizarán ante el Pleno de la 65 Legislatura, iniciando con el secretario General de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza; la secretaria de Finanzas, Ruth Angélica Contreras; el secretario de Seguridad Pública, Arturo Medina Mayoral; la secretaria de Obras Públicas, Mildret Karla Montes Incháurregui; la secretaria de Educación, Gabriela Pinedo; la secretaria de Desarrollo Urbano, Luz Eugenia Pérez; el secretario del Campo, Gerardo Luis Viramontes; la secretaria del Agua y Medio Ambiente, Susana Rodríguez; la secretaria de Desarrollo Social, Bennelly Hernández; el secretario del Zacatecano Migrante, Iván Reyes Millán; y el secretario de Salud, Uswaldo Pinedo Barrios.
Sabrá Dios por qué motivos habrá cinco comparecencias en comisiones que más bien ameritaban realizarse ante el Pleno: las del secretario de Turismo, Roy Barragán; la secretaria de Administración, Maricarmen Salinas; el secretario de Economía, Jorge Miranda; la secretaria de las Mujeres, Karla Guardado Oropeza; y el secretario de la Función Pública, Ernesto González Romo.
Y a diferencia de otros años, en esta Glosa no habrá la comparecencia de titulares de organismos públicos descentralizados y otros entes públicos, como la Coordinación General Jurídica o la Coordinación Estatal de Planeación, pero tampoco del Sistema Estatal DIF, el Instituto de la Juventud, el Instituto para la Atención e Inclusión de Personas con Discapacidad, el Instituto de Cultura Física y Deporte, el Instituto Zacatecano de Cultura, el Consejo Zacatecano de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Instituto Zacatecano para la Construcción de Escuelas, ni mucho menos del ISSSTEZAC.
Si las y los diputados le dedicaron tiempo a leer las 542 páginas de las que consta el Cuarto Informe de Gobierno, se habrán dado cuenta del juego de cifras para dar cuenta mañosamente de lo realizado en cuatro años de gobierno (y no en el último año, como marca la Constitución y el Reglamento General del Poder Legislativo), pero también de las omisiones en las que incurrieron en el documento (particularmente en temas de transparencia y acceso a la información, considerando la extinción del IZAI).
También habrán advertido cuál será la línea a destacar en esta Glosa: la baja en homicidios dolosos (que no necesariamente es una mejora en seguridad, pues se omite la gravedad en la desaparición de personas), eficiencia en las finanzas públicas (quizá de los pocos logros que tenga esta administración, sobre todo con el manejo de la deuda pública y el incremento de la recaudación propia [pero a qué costo]), tal vez los recientes indicadores sobre la reducción de la pobreza (una medición que antes realizaba el hoy extinto CONEVAL), y cacarear por enésima ocasión la Presa Milpillas, que no tiene para cuándo empezar, aunque tenga asignación presupuestal federal.
Más allá del espectáculo previsible con el zar anticorrupción, que por enésima ocasión dirá sabe cuánto de Miguel Alonso Reyes (y no dirá ni pío sobre la corrupción del presente, pese a las evidencias), como esta Legislatura es tan desabrida como galleta de arroz ultraprocesada light bien fit, no se esperan escenitas como la protagonizada hace unos años por Juan Mendoza y Roy Barragán, pero tampoco declaraciones incendiarias y «muy de barrio» como las de Priscila Benítez, Roxana Muñoz o Karla Valdez; mucho menos intervenciones tan cuchuninis como las de Enrique Laviada, o tan agudas y precisas en sus datos como las de Gabriela Basurto.
Esta degradación en la que ha devenido la Glosa con la «nueva gobernanza» a quien más perjudica es a las y los zacatecanos, esos a quienes negaron el acceso al informe de actividades en Palacio de Convenciones (porque no aplauden), pero que esperan respeustas muy puntuales a temas como la crisis de personas desaparecidas, la federalización de la nómina magisterial, el destino de recursos remanentes en el Fideicomiso del Viaducto elevado que nunca fue y que nadie pidió, para cuándo el Platabús tan prometido, «quién dio la orden» (no importa de cuál manifestación reprimida se trate), por qué no hay medicamentos ni insumos básicos para la atención médica, y por encima de todo: quién gobierna en Zacatecas.
Iniciamos, pues, la pasarela de simulaciones. En una de esas, alguien sorprenderá con una efectiva rendición de cuentas.


