No al abuso sexual infantil

Los abusos y la explotación sexual infantil constituyen una problemática social alarmante y de grandes dimensiones a nivel mundial. Muchas víctimas nunca revelan los hechos ni recurren a la justicia ni a recibir apoyo debido a sentimientos de vergüenza.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reafirmando la necesidad de eliminar y prevenir todas las formas de explotación, abuso y violencia sexuales contra los niños y de promover la dignidad y los derechos, incluida la salud mental y física y la curación, adoptó el 7 de noviembre de 2022 la resolución por la que se proclamó el 18 de noviembre como “Día Mundial para Prevenir la Explotación, los Abusos Sexuales Contra los Niños y Prevenir la Sanación de sus Efectos”.

Este día mundial se celebra oficialmente a partir de 2023 y se pretende sensibilizar y concienciar a la población acerca de la explotación y abusos sexuales a la que son sometidos los niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.

En todo el mundo, numerosos jóvenes son víctimas de conductas sexuales inapropiadas y de explotación. Los niños, especialmente las niñas, corren un mayor riesgo de sufrir relaciones sexuales forzadas o ser víctimas de explotación sexual, abusos y violencia, tanto en línea como fuera de ella, siendo, además, una situación común durante los conflictos armados.

Para muchas víctimas, el maltrato infantil que han sufrido afecta a su salud física y mental y a su bienestar, y a veces tiene consecuencias para toda la vida.

Violencia contra la Infancia en México

Las niñas, niños y adolescentes en México pueden ser víctimas de violencia de distintas formas. De acuerdo con los Registros de lesiones de la Secretaría de Salud, en el año 2024 se registraron 32 mil 409 personas entre 1 y 17 años que tuvieron que ser atendidas en hospitales de México por haber sido víctimas de violencia familiar o no familiar.

De estos casos de violencia familiar, 63.1% correspondieron a violencia familiar y el 87.3% fueron mujeres y el 12.6% restante hombres. Además, la cifra de personas de 1 a 17 años atendidas por violencia familiar o no familiar en el país durante 2024 fue la mayor para un año desde que se tiene registro (2010).

Las víctimas de violencia sexual en 2024 fueron principalmente mujeres al representar el 92.8% de las niñas, niños y adolescentes atendidas por esta forma de violencia, mientras que los hombres víctimas de esta forma de violencia representaron el 7 por ciento.

En el año 2024 se atendió por violencia sexual a 10 mil 613 personas de entre 1 y 17 años en los hospitales del país. Esta cifra significó un aumento de 1,241.7% con respecto a lo observado en 2010 (791 casos en total). Además, la misma cifra representó un incremento de 8.3% al compararse con lo registrado el año anterior (9 mil 802 casos en 2023).

Así, la cantidad de niñas, niños y adolescentes atendidas por violencia sexual en México durante 2024 (10 mil 613 casos) se posicionó como la mayor para un año desde que se tiene registro (2010) y duplicó el promedio anual de casos observados en el país entre 2010 y 2024 (4,671.5).

Tres estados concentraron dos de cada tres casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes reportados en el país durante 2024: Jalisco concentró el 17.3%, el Estado de México, 15.4% y Veracruz el 8.3 por ciento.

A nivel nacional, 31.3% de las mujeres víctimas de violencia sexual en este rango de edad comunicaron en 2024 que su pareja había sido el agresor, el 19.7% de los agresores eran conocidos sin parentesco (vecinos, amistades de la familia, compañeros de la escuela); el 14.7% de los agresores fueron parientes (primos, tíos, hermanos, abuelos); el 10.7% de los agresores fue el padre o padrastro.

En contraste, los principales agresores sexuales contra hombres del mismo rango de edad registrados en el país durante 2024, fueron otros parientes (como primos, tíos, hermanos o abuelos). A estos se debía 27.1% de las agresiones sexuales; el 23.3% de las agresiones sexuales contra niños y hombres adolescentes fue responsable una persona conocida (como vecinos o amistades de la familia); el 17.7% de los agresores fue una persona desconocida y el 10.1% el agresor fue el padre o padrastro.

El principal sitio en que se reportan agresiones sexuales contra niñas y mujeres adolescentes es en una vivienda, con el 75% de los casos registrados a nivel nacional en 2024; en segundo lugar, en la vía pública con el 4.9% y el 2% en la escuela.

Por otra parte, el principal entorno en el que tuvieron lugar agresiones sexuales contra hombres de 1 a 17 años en el país fue también la vivienda con el 67.5%. Sin embargo, el segundo entorno fue la escuela con el 5.9% y en la vía pública con el 4.4 por ciento.

La violencia sexual además violenta los derechos a una vida libre de violencia, a la salud física y mental y a un sano desarrollo integral. Las niñas, niños y adolescentes que fueron atendidas en hospitales de México por esta grave violación a sus derechos durante 2024 sufrieron efectos nocivos como: Malestar emocional, embarazo, trastornos de ansiedad, trastorno del estado de ánimo, depresión, infección de transmisión sexual, contusión, trastornos psiquiátricos, entre otros.

Acoso cibernético o ciberacoso

De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2024 elaborado por el INEGI, se aborda el tema de acoso cibernético o ciberacoso, definido como un acto intencionado por parte de un individuo o un grupo, teniendo como fin el dañar o molestar a una persona mediante el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC), en específico el internet. El ciberacoso puede constituirse en una forma de victimización delictiva que puede derivar en daños morales, psicológicos y económicos e incluso en la intención de las víctimas de terminar con su vida.

Los resultados arrojan que 3 millones de personas de entre 12 y 17 años experimentaron alguna situación de ciberacoso entre julio de 2023 y agosto de 2024 (en adelante, en 2024). Las mujeres adolescentes usuarias de entre 12 y 17 años del país reportaron haber sido víctimas de alguna forma de acoso cibernético con el 25 por ciento. En contraste, el 21.1% de los hombres en el mismo rango de edad declaró haber sido víctima de ciberacoso. Los porcentajes de la población usuaria de internet que sufrió ciberacoso durante 2024 fueron más elevados en Yucatán, San Luis Potosí e Hidalgo.

Además, el 4.1% de las personas adolescentes de 12 a 17 años que utilizaban internet en el país recibió insinuaciones o propuestas de tipo sexual que le molestaron a través de teléfono celular o internet en 2024.

A nivel nacional, el porcentaje de las mujeres usuarias de internet de 12 a 17 años que recibieron fotos o vídeos de contenido sexual que le molestaron a través de teléfono celular o internet durante 2024 (6.1%) fue notablemente mayor al de los hombres de la misma edad (2.2%). Los mayores porcentajes de personas usuarias de internet que recibieron contenido sexual no solicitado, se observaron en Durango, Zacatecas y Colima.

Consideraciones finales

Aunque podemos obtener algunos datos estadísticos de la Secretaría de Salud, así como de publicaciones del INEGI, como el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) y la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIRE), no se cuenta con una encuesta específica y periódica dedicada exclusivamente a violencia infantil. En 2016 el INEGI entre los documentos de análisis y estadísticas sobre victimización, publicó el de “Violencia contra niñas, niños y adolescentes: consideraciones conceptuales, metodológicas y empíricas para el caso de México”.

Hay algunas iniciativas para atender dichas problemáticas, tales como el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (PRONAPRED), así como el Sistema Nacional para la Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

Este último mandatado por la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de 2014 a efecto de que el Estado (en sus tres órdenes de gobierno) cumpla con su responsabilidad de garantizar la protección, prevención y restitución integrales de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes que hayan sido vulnerados.

Como ya se mencionó, por una parte, una gran cantidad de abusos infantiles principalmente en el caso de la violencia sexual no son denunciadas, ya que los niños y adolescentes no suelen comentar las situaciones de abuso, pues muchos perpetradores pertenecen al núcleo familiar; y por la otra, no se ve eficacia en los resultados de dichos programas ya que el abuso y violencia infantil ha venido en aumento.

Es muy importante fortalecer los mecanismos de generación y difusión de información en estos temas en el país, a fin de mejorar las políticas públicas que previenen y atienden la violencia en contra de la niñez y adolescencia.

Debemos estar atentos a los indicadores que presentan las infancias cuando experimentan estas situaciones, entre los cuales podemos mencionar: dolores abdominales sin causa física aparente, regresiones en el control de esfínteres, trastornos alimenticios, terrores nocturnos o que, sin razón aparente, rehúyan de lugares a los que iban de forma habitual con seguridad y gusto, como la escuela o la casa de familiares.