
En medio de la capirotada insípida de la 65 Legislatura, hay al menos una bancada que le ha puesto sazón no por la estridencia que tuvo su antecesora en la figura de Xerardo Ramírez, sino porque ha demostrado que se puede dignificar la labor legislativa recuperando su esencia.
Integrado con apenas dos diputados, el grupo parlamentario del Partido del Trabajo (PT) ha hecho honor a su nombre: trabajo y más trabajo. Y no hablamos únicamente de las 53 iniciativas presentadas (y 23 aprobadas) por Alfredo Femat Bañuelos y Renata Libertad Ávila Valadez en su primer año de actividades.
Subir a tribuna, para ambos legisladores, ha sido una práctica constante para, de verdad, subir al Pleno asuntos de especial relevancia, esos que preocupan, que aquejan, que duelen y que indignan a la sociedad zacatecana, y no para la demagogia de alegar que «Zacatecas tiene mucho gobernador«.
Desplegados en dos frentes, Renata Ávila y Alfredo Femat se han ocupado de escuchar y dar voz a mujeres, juventudes, infancias, productores, ambientalistas, animalistas, ejidatarios, universitarios, maestros, personas buscadoras y hasta la comunidad LGBT+
Ciertamente, han destacado por la gran cantidad de participaciones en el Pleno (y es comprensible, al ser sólo dos diputados en la bancada); sin embargo, también han sabido evitar discusiones sobre temas estériles y triviales que sí han ocupado el tiempo de otros grupos parlamentarios.
Más que palabrería, han elevado el nivel del debate parlamentario con argumentos y defendiendo causas justas, principalmente cuando se ha tratado de violaciones a los derechos humanos de las y los zacatecanos.
Con amplia trayectoria, a Alfredo Femat parece quedarle chiquita la tribuna legislativa local. En su actuar, ha sido prudente, evitando el desgaste de sus homólogos por discusiones vanas; pero también ha sido conciso, breve y puntual al momento de intervenir, siempre dirigiéndose con respeto.
Y tras varios años de militancia, la petista Renata Ávila ha sido una de las pocas revelaciones de buen trabajo legislativo en esta 65 Legislatura con su primera oportunidad para convertirse en representante popular.
Ambos pueden preciarse de contar con verdadero respaldo social, porque más allá de su capacidad de gestión, han sido congruentes entre sus dichos y sus hechos, y porque se han convertido en verdaderos instrumentos que den voz a sus representados ante cada injusticia. No son «defensores de ocasión» y mucho menos se valen de involucrados en la llamada «Estafa Legislativa» para elaborar sus iniciativas, que han sido de especial importancia e impacto social.
Su trabajo del primer año legislativo fue reconocido también por la senadora Geovanna Bañuelos (una más de las aspirantes a la candidatura a la gubernatura en el 2027), una petista que lleva ya tiempo en el Congreso de la Unión demostrando que le ha sido otorgada no una beca, sino la oportunidad de dignificar la labor legislativa con verdadero trabajo atendiendo a los temas que preocupan y ocupan al país y a Zacatecas, sin entrar en controversias, ni estridencias, ni mucho menos escándalos.
Ante el próximo proceso electoral, y en medio de lo que han llamado el Segundo Piso de la Transformación, el diputado Alfredo Femat ha hecho una precisión importante: a ese eslogar de «no mentir, no robar y no traicionar» al pueblo hay que agregar el compromiso de «no simular», porque es otra forma de traición al pueblo.
Y en esa congruencia, no ha sido simulación el respaldo de la bancada del PT principalmente a mujeres e infancias que han sido víctimas de violencia: desde las manifestantes en la marcha del 8M de 2024, pasando por la víctimas de un grupo de mensajería donde se compartían imágenes íntimas sin consentimiento; la condena al aberrante caso de abuso sexual infantil que involucró al exrector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); las agresiones hacia madres buscadoras, la agresión sexual contra la presidenta Claudia Sheinbaum, y más recientemente, el respaldo a alumnas que denunciaron la violencia sexual digital en la Secundaria Técnica 1.
Ha sido el PT el que ha demostrado que es tiempo de las mujeres, pero particularmente es tiempo de otras mujeres: las que se han preparado para el servicio público, las congruentes con sus dichos y sus hechos, las que no han traicionado la representación que les ha sido conferida y, sobre todo, las que han dado muestra de que otra forma de hacer política es posible, una sin sectas, sin votos por consigna, sin utilizar el dolor de las víctimas como herramienta, sin condicionamiento de programas y, mucho menos, sin el silencio cómplice ante las injusticias.
Zacatecas agradecería mucho que en los demás partidos políticos hubiera figuras como nuestros representantes emanados del PT. Porque a Zacatecas le urge dejar la simulación y pasar al compromiso, a los hechos, a la congruencia entre el decir y el hacer. Y por encima de todo, a Zacatecas le urge que alguien trabaje fuera de una burbuja de bienestar y atienda su realidad.
Y sigue la cargada oficial

A propósito de La Chirimba del pasado viernes, la «nueva gobernanza» ofreció un ejemplo muy elocuente de por qué se están guardando los recursos para derrocharlos al cierre del año.
Porque de aquella ampliación presupuestal por 75 millones de pesos al Sistema Estatal DIF (SEDIF) para dizque fortalecer el programa alimentario «Corazón Contento», resulta que era específicamente para que dichas despensas se entregaran «por gestiones» de la senadora Verónica Díaz Robles. Y si el gobernador David Monreal ya anunció el incremento presupuestal para dicho programa el próximo año, es de imaginarse la verdadera razón.
No sorprende que el SEDIF se preste a estas acciones, pues su director Humberto de la Torre vaya que ha sido beneficiado por una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas.
Lo que sorprendería es que estas acciones hayan sido respaldadas por la presidenta honorífica Sara Hernández. ¿Será que también respalda las aspiraciones de la senadora Verónica Díaz Robles para lograr la candidatura a la gubernatura? Y llegado el momento, ¿votaría por ella?


