Luna Nueva: La bomba de tiempo

Hoy es casi obligado reflexionar sobre lo que pasó el sábado 15 de noviembre en el país, pues independientemente de que si fueron sólo jóvenes o no, lo cierto es que no fueron 20 personas las que salieron a evidenciar su hartazgo contra las políticas de la 4T.

Cierto, marcharon jóvenes y no tan jóvenes, y aunque la convocatoria la hizo la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), nunca se dijo que estaba prohibida la participación de gente de más edad.

Personalmente estoy sorprendida de la cantidad de personas que se dieron tiempo para asistir en Aguascalientes (PAN) Guanajuato (PAN), Jalisco (Movimiento Ciudadano), San Luis Potosí (PVEM), Chihuahua (PAN), Nuevo León (Movimiento Ciudadano), Veracruz (Morena) y Michoacán (Morena).

Zacatecas (Morena) también formó parte del grito de protesta, aunque con su contingente no se compara con el de Ciudad de México o el Michoacán, unos medios cuantifican 300 y otros 700 participantes.

Que haya habido marchas en estados sin importar qué partido gobierne, es claro indicio de que la gente salió a protestar por algo en común que nada tiene qué ver con el color o ideología de un partido político.

Hace un par de semanas tuve una conversación un poco incómoda con un pariente que vino de visita desde Estados Unidos; él y su familia se autodesterraron de su patria tras ser víctima directa del crimen organizado y tiene muy poco tiempo que regresó, con mucho miedo, a Zacatecas.

Me sorprendió la vehemencia con la que alaba, así, alaba a la presidenta Claudia Sheibaum y más me sorprendió la seguridad con la que afirma que al fin hay buenos gobernantes. Me sorprendió porque él no vive en México desde hace más de una década y porque sé que no es una persona que se preocupe por investigar, documentarse o buscar información seria de nada. Él como muchos, dan por cierto todo lo que dice el “feis”.

Lo primero que quise hacer, sin éxito, fue explicarle cómo vivimos la mayoría en el país, lo difícil que es llevar con éxito una empresa, cómo los campesinos están tirando sus cosechas, lo que batallan mis papás y algunos otros conocidos para tener sus medicamentos, etc., nada de política, sólo ejemplos muy mundanos, pero fue inútil, él está convencido de que estamos en la gloria.

Fue entonces cuando comprendí que era inútil explicarle algo que él no quiere ver, así que no insistí, sólo le dije: “no tienes autoridad moral para opinar porque no vives aquí, es como si yo quisiera platicarte y convencerte de lo difícil que es irse del país para vivir en un lugar ajeno, con miedo y adaptase a una nueva cultura e idioma… ¿cómo te lo platico a ti, que lo estás viviendo?”.

“El termómetro” más certero para medir si un gobierno va bien o no, no es el Facebook ni la Mañanera, lo que se dice en ambos sitios es lo que “alguien” quiere que se sepa, por ello, creo que la forma más confiable de medir un buen gobierno es como vive la gente común, esa que no sabe de políticas públicas, de la guerra en oriente, de las operaciones de la Bolsa de Valores o de que hay una amenaza latente de una intervención militar de EU a México.

A la ciudadanía en general le preocupa y se ocupa en llevar el sustento a sus familias sin importar si gobierna el azul, verde o morado; sabe que todo va bien si puede salir a la calle sin miedo, si no está con el Jesús en la boca si su hijo se fue de fiesta un día y llegó tarde; que va al IMSS o al ISSSTE y le surten sus recetas completas, pero… cuando más de 10 están ofendidos por la indiferencia de los gobernantes surge la indignación, pero si en lugar de 10 son cien o mil, ¡por supuesto que enojan, se organizan y protestan!, sin importar la edad, sexo y entidad donde residan.

Para desdicha del gobierno en turno, estamos en la era en que todos podemos transmitir en tiempo real o grabar lo que vemos con un teléfono inteligente y el sábado 15 de noviembre vi muchos videos que mostraban centenas, miles de personas que pedían lo mismo: justicia y buen gobierno.

Vi grupos que exigían medicamentos, campesinos que dejaron sus tierras para manifestarse, mujeres que denunciaban por milésima vez la desaparición de sus hijos, esposos o hermanos. Las imágenes hablan por sí solas, a pesar de que el Gobierno Federal intente minimizar la marcha, diga que fue Inteligencia Artificial y aunque con sus declaraciones, Sheinbaum diga que no fue legítima porque no marcharon puros jóvenes.

Sheinbaum ahora hace lo que criticó en su época de estudiante, cuando también participó en manifestaciones contra el gobierno, ahora reprime, minimiza e ignora a un pueblo dolido; vive en su burbuja, igual que en su momento Andrés Manuel López Obrador, en un mundo paralelo al del resto dela humanidad.

Ella, al igual que mi pariente jamás aceptarán la realidad, ven sólo lo que quieren ver y no aceptan una opinión diferente, sin embargo, la Presidenta sabe, aunque quiere aparentar que no, que está sentada en una bomba de tiempo por la creciente inconformidad. Lo de este sábado 15 fue la primera llamada, esperemos a ver lo que ocurre el día 20, cuando otra vez la Generación Z amenaza con salir con otra manifestación.