Desconchinflado, el «eje tractor» del campo

Semanas atrás, productores agrícolas paralizaron las carreteras en todo el país en protesta principalmente por la nueva Ley de Aguas y las lagunas que no precisaban puntos cruciales para el desarrollo de su actividad, como las condiciones a las que estarían sujetas las concesiones de agua.

Sin embargo, el problema del campo iba más allá. Tan sólo en la sede legislativa no han sido pocas las manifestaciones exigiendo el apoyo de las y los diputados locales para intervenir ante el gobierno del estado y ante la Federación para tener, de verdad, precios de garantía para productos básicos, o que las ventanillas y centros de acopio de frijol se abran en tiempo y forma.

Porque para el sector primario de la economía, ya no sólo están estas limitantes, sino también los altos costos de la energía eléctrica para la operación de pozos agrícolas, o la penetración del crimen organizado que se ha apropiado de sus terrenos (y producción), sin olvidar que en última instancia están sujetos al coyotaje en el que también están involucradas figuras públicas muy conocidas.

Desde el proceso electoral 2020-2021, el entonces candidato a la gubernatura, David Monreal Ávila, sustentó su campaña en dinamizar cuatro «ejes tractores» de la economía (cualquier cosa que eso signifique): minería, turismo, industria y campo.

Pero a 51 meses de administración (y a menos de dos años de que concluya el sexenio) no sólo no ha despuntado el turismo, sino que la industria ha estado paralizada o con severos retrocesos (de hecho, apenas comienza a generar números positivos). El único sector que se ha mantenido con crecimiento constante (aunque no en los niveles prepandemia) ha sido la minería. Y aún así tiene limitantes que hoy están en manos de la Federación, particularmente en la SEMARNAT.

El campo, eso sí, ha sido el único sector que aunque sobrevivió a la pandemia del COVID-19 pese al abandono del gobierno, hoy refleja una profunda crisis que no ha sido atendida y que en mucho explica las manifestaciones de semanas pasadas.

Uno de los indicadores más claros de que las cosas en el sector primario no están avanzando es la estadística de empleos formales que publica el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Si bien hay buenas noticias en lo general, como el hecho de que el déficit de empleos formales en lo que va de la administración se redujera a apenas 220 trabajadores, o que Zacatecas ya no esté entre las tres entidades con mayor pérdida de empleos (ahora se ubica en la posición 22, con una variación anual de apenas -0.9%), el campo hoy se encuentra con 292 empleos menos que al inicio de la administración.

Y no es como que en 2026 la situación tenga visos de mejorar, sobre todo si analizamos el proyecto de Paquete Económico para el próximo ejercicio fiscal, pues aunque la Secretaría del Campo (SECAMPO) pasará de 105 millones de pesos a 228.3 millones en los recursos asignados para la entrega de tractores, maquinaria e implementos agrícolas, de poco servirán estos paliativos si no hay tierras para sembrar (porque les han sido arrebatadas a las y los productores) y, cuando las hay, no hay ni el temporal ni certeza en las concesiones de agua potable y la larga retahíla de limitantes que ya expusimos al inicio de esta columna.

Mucha razón tiene el obispo Sigifredo Noriega Barceló en la demanda de atender a los damnificados de la 4T, porque mientras el presidente del Consejo Estatal de MORENA, Rubén Flores, insiste en la entrega de paliativos y una política asistencialista como la gran solución a la pobreza (que tampoco es cierto, como hemos expuesto tantas veces en este espacio), eso no ha llegado a ser una solución de fondo, particularmente para la crisis que enfrenta el sector agropecuario.

Pero más allá de padrones inflados de beneficiarios de programas del bienestar, o de las mentiras discursivas que ya no persuaden ni manipulan, la gran pregunta es si las y los productores tendrán justicia en sus demandas. Porque de ello depende que millones de mexicanos tengamos un alimento en la mesa. Y si es importado, cuantimás caro, lo que impactaría en el relativo beneficio del incremento en el salario mínimo o el crecimiento en el envío de remesas familiares (y a la larga, en la inflación y el encarecimiento de productos). Pero, pues, cada quién…

Mezcal, patrimonio cultural inmaterial

Por unanimidad, el Pleno de la 65 Legislatura aprobó declarar el mezcal de Zacatecas como Patrimonio Cultural Inmaterial para el Estado de Zacatecas y mucho festejo hubo minutos después en el Vestíbulo del Congreso estatal.

Se dijo que esta declaratoria no sólo haría justicia a quienes se dedican a producir esta bebida, sino también a generar derrama económica, atracción de turismo y muchos otros beneficios.

Sin embargo, ojalá se siga una ruta planificada y no repitamos en Zacatecas lo que ya ocurrió en Oaxaca con la misma denominación para la cocina tradicional de aquella entidad, pues ahí se beneficiaron muchos y muchas, menos las cocineras tradicionales de Oaaxaca, que son quienes dan identidad al pueblo.