La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en 2013, el 24 de enero: “Día Internacional de la Educación” en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo. Este año la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dedica el Día Internacional de la Educación al poder de la juventud en la co-creación de la educación.
Stefania Giannini, subdirectora General de Educación de la UNESCO, manifiesta lo siguiente: «Los sistemas educativos son más sólidos cuando se diseñan junto con aquellos a quienes sirven: los jóvenes y los estudiantes. Las y los jóvenes deben ser reconocidos no como observadores, sino como socios activos y cocreadores del cambio en todos los niveles: en las escuelas, a nivel nacional y en los programas de cooperación internacional para el desarrollo. ¡Nuestro futuro depende de ello!».
La educación es un derecho humano
Entre los objetivos contemplados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Objetivo número 4 establece una Educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Con ello se pretende garantizar que la población infantil tenga acceso a la educación primaria y secundaria gratuita, para el año 2030.
Asimismo, se incentiva la igualdad de acceso a la formación profesional, la eliminación de desigualdades de género y de riqueza para lograr el acceso universal a una educación superior de calidad.
Panorama de la Educación 2025
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su informe: “Panorama de la Educación 2025”, analiza la evolución de los diferentes sistemas educativos, su financiación y el impacto de la formación en el mercado laboral y en la economía.
El informe revela que en México una proporción significativa de adultos jóvenes no concluye la educación media superior en comparación con el promedio de la OCDE. En los niveles avanzados, la brecha se amplía ya que un porcentaje muy por debajo del promedio internacional de los jóvenes mexicanos alcanza estudios de maestría o posgrado.
Los resultados reflejan desafíos persistentes en materia educativa en México, cuatro de cada diez jóvenes no concluyen la educación media superior, lo que afecta su empleabilidad; una gran cantidad de estudiantes (22.0%) no logran titularse ubicando a México en el último lugar de los países de la OCDE. Además, México destina una proporción menor de su PIB a la educación, registra una de las inversiones más bajas por estudiante.
Más de la mitad (58.5%) de las personas jóvenes de entre 18 y 24 años sigue estudiando. Entre los países seleccionados para el informe, los valores más bajos, inferiores al 5.0%, se localizan en Colombia, Brasil, México, Reino Unido y Estados Unidos.
El grupo analizado de personas jóvenes de entre 18 y 24 años que no están en educación y además están desempleadas o inactivas: son jóvenes que “ni estudian ni trabajan”, condición que puede deberse a la escasez de oportunidades laborales en contextos económicos difíciles o a un desajuste entre las competencias adquiridas y las demandas del mercado laboral.
Entre los países de la OCDE, el 14.1% de las personas en el rango de edad estudiado se encuentra en esta situación. Los países analizados con mayor proporción de jóvenes en estas circunstancias, con valores superiores al 18 %, son México (18.9%), Chile (19.8%), Brasil (24.0%) y Colombia (27.4%).
En la franja de edad entre los 18 y los 24 años, las personas en situación de inactividad (quienes no estudian ni buscan empleo de forma activa) representan el 8.8 % de media en los países de la OCDE. Los países con mayor porcentaje de personas inactivas son Colombia (17.1 %), Brasil (16.1 %) y México (15.9 %).
Según el costo del material de enseñanza, las instalaciones y el número de estudiantes escolarizados, el gasto por estudiante tiende a ser mayor en aquellos países con mayor riqueza. Los países de la OCDE destinan 15,023 dólares en promedio por estudiante a tiempo completo en los niveles de educación de primaria a terciaria, frente a los 14,285 dólares de la media. Los países con mayor inversión por estudiante, por encima de los 20,000 dólares, son Estados Unidos y Noruega, mientras que en Chile, Grecia y México el gasto no alcanza los 10,000 dólares.
La segunda medida analiza el gasto por estudiante como porcentaje del PIB per cápita, lo que permite valorar la inversión educativa en relación con la producción económica media por persona y por tanto, con la prosperidad del país. En este caso, la media de los países de la OCDE destina el 25.3% del PIB per cápita a cada estudiante, entre los países con menores valores se encuentran Irlanda (11.7 %), México (17.4%) y Grecia (18.6 %), mientras que destacan por encima del 30% Estados Unidos (30.1%) y Reino Unido (32.0 %).
El gasto público de los gobiernos por estudiante agrupado por niveles educativos refleja la inversión pública en educación y es muestra de los distintos modelos de financiación educativa, así como de las diferencias en el tamaño de los sistemas, el costo de los servicios y las prioridades presupuestarias de cada país.
En el nivel de educación primaria, secundaria y postsecundaria no terciaria, el gasto público medio por estudiante en la OCDE asciende a 12,438 dólares. Noruega destaca por su elevada inversión en estos niveles (19,797 dólares), seguido de Suecia (15,454 dólares). Por el contrario, los países con menor gasto público por estudiante en esta etapa son Brasil (3,872 dólares) y México (2,790 dólares).
En cuanto a la educación terciaria, la media de la OCDE es de 15,102 dólares por estudiante. Noruega (27,256 dólares) y Suecia (24,044 dólares) presentan los niveles más altos de inversión, mientras que los valores más bajos corresponden a México (4,430 dólares) y Brasil (3,765 dólares).
En educación infantil, la disponibilidad de información es más limitada. El gasto de los países nórdicos como Noruega (24,392 dólares), Finlandia (18,924 dólares) y Suecia (17, 119 dólares). En el extremo opuesto se sitúan nuevamente Brasil (4,220 dólares) y México (2,771 dólares).
El gasto en educación en relación con el PIB presenta una medida del gasto en las instituciones educativas, desde la educación primaria hasta la educación terciaria, respecto a la riqueza de un país. Para todo el conjunto de los niveles educativos, el gasto total (público y privado) en las instituciones educativas como porcentaje del PIB en México fue de 4.3 por ciento.
La inversión en educación infantil puede mejorar el acceso y la calidad de los cuidados ofrecidos a la primera infancia. Además, constituye una herramienta de política clave para fomentar la participación de las mujeres en el mercado laboral y promover la equidad, al garantizar bases sólidas para el aprendizaje futuro de la infancia desfavorecida.
El gasto total por niño o niña en educación infantil alcanza los 13,498 dólares en la media de los países de la OCDE. Grecia, Chile, Reino Unido y México presentan los más bajos, con cifras inferiores a los 8,000 dólares. El gasto público total por estudiante de segunda etapa de educación secundaria varía significativamente entre los países analizados, desde los 3,095 dólares en México hasta los 19,952 dólares en Noruega.
Datos del Sistema Educativo Nacional
De acuerdo a cifras del Sistema Educativo Nacional publicadas por la Secretaría de Educación Pública en septiembre de 2025 reporta que, en México, durante el ciclo 2024-2025 la educación básica atendió a 23.3 millones de estudiantes; sin embargo, al cierre de ciclo escolar la deserción alcanzó el 2.8% en nivel primaria y 7.5% en secundaria.
En el ciclo escolar 2023-2024 el grado promedio de escolaridad era de 10.1 años mientras que en el ciclo escolar 2024-2025 fue de 10.2 años. En el año 2024 la Tasa de analfabetismo fue de 4.2% y en 2025 de 4.1 por ciento. En 2025 el gasto federal en educación en México significó el 3.4% del PIB.
En Zacatecas la Tasa Neta de Escolarización en educación básica (3 a 14 años) en el ciclo escolar 2024-2025 fue de 89.8% mientras que en el ciclo escolar 2022-2023 fue de 92.6 por ciento. En el ciclo escolar 2024-2025 el grado promedio de escolaridad era de 9.7 años mientras que en el ciclo escolar 2022-2023 fue de 9.5 años. En el año 2025 la Tasa de analfabetismo fue de 3.1% y en 2023 de 3.4 por ciento.
En el nivel primaria (6 a 11 años), ciclo escolar 2024-2025 la Tasa Neta de Escolarización fue de 93.8% y en el ciclo escolar 2022-2023 de 96.1 por ciento. En educación secundaria (12 a 14 años) la Tasa Neta de Escolarización en el ciclo escolar 2024-2025 fue de 83.5% y en el ciclo escolar 2022-2023 fue de 83.0 por ciento.
En educación media superior (de 15 a 17 años) la Tasa Neta de Escolarización en el ciclo escolar 2024-2025 fue de 58.5% mientras que en el ciclo escolar 2022-2023 alcanzaba el 58.4 por ciento. En educación superior (incluyendo posgrado) (18 a 23 años) la cobertura en el ciclo escolar 2024-2025 fue del 26.7% y en el ciclo 2022-2023 fue de 28.5 por ciento.
Una de las políticas públicas prioritarias del gobierno federal han sido las becas principalmente en la educación media superior (donde pueden incidir en el voto), sin embargo, su asignación no ha sido focalizada y diferenciada de acuerdo a las necesidades de las regiones del país en las zonas rurales más marginadas. Además, eliminaron las escuelas de tiempo completo que beneficiaban a las madres trabajadoras, reforzaba el aprendizaje de los alumnos e incluía servicio de alimentación.

