El 4 de febrero se conmemora el Día Internacional Mundial Contra el Cáncer, una fecha proclamada por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), en el marco de la Cumbre Mundial contra el Cáncer para el Nuevo Milenio, celebrada el 4 de febrero del año 2000 en París, Francia.
La Carta de París tiene como objetivo investigar y prevenir el cáncer, mejorar la atención al paciente, aumentar la concienciación y movilizar a la comunidad mundial para realizar un progreso contra el cáncer, e incluye la adopción del Día Mundial Contra el Cáncer.
El cáncer es un problema de salud muy importante en el mundo, ya que es la segunda causa de muerte. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2020 se registraron aproximadamente 10 millones de muertes por cáncer, el 70% de las muertes por cáncer ocurren en las regiones menos desarrolladas del mundo (países de ingresos bajos o medianos).
La mitad de la población mundial no tiene acceso a servicios de salud esenciales, incluidos los cuidados oncológicos, esta disparidad cuesta vidas y está influenciada por factores como ingresos, educación, geografía y discriminación.
¿Qué es el cáncer?
El cáncer es una enfermedad que ocurre cuando se producen cambios en un grupo de células normales en el cuerpo, lo que provoca un crecimiento anormal e incontrolado, formando una masa llamada tumor. Si no se trata, los tumores pueden crecer y propagarse a los tejidos normales circundantes o a otras partes del cuerpo a través de los sistemas sanguíneo y linfático. Esto puede afectar los sistemas digestivo, nervioso y circulatorio, o liberar hormonas que pueden influir en el funcionamiento del cuerpo.
¿Qué causa el cáncer?
Una combinación de factores genéticos y ambientales aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer. Sin embargo, no todas las personas que están expuestas a un agente que puede causar cáncer o que tienen otros factores de riesgo desarrollan cáncer. Algunos factores de riesgo no son modificables, como las genéticas heredadas, un sistema inmunitario debilitado, el riesgo de cáncer aumenta con la edad, entre otros.
Hay factores de riesgo asociados al cáncer que son modificables, y reducir estos riesgos puede prevenir aproximadamente un tercio de los casos de cáncer.
Algunos de los factores de riesgo más comunes son: el sobrepeso y la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y el sedentarismo. Muchos de estos factores se derivan de los hábitos no saludables de las personas.
Tanto el sobrepeso como la obesidad se relacionan con los patrones de alimentación de las personas, el exceso de peso es uno de los factores de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como los cánceres de mama, de colon, de próstata y de cuello uterino.
Ciertos tipos de alimentos impactan los riesgos sobre tipos de cánceres específicos, ya sea porque previenen su desarrollo (frutas, vegetales y leche) o porque lo estimulan (bebidas alcohólicas, carnes rojas procesadas y alimentos ricos en grasas animales y saturadas).
El consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo son otros dos factores de riesgo importantes relacionados con el cáncer. El consumo de alcohol es un factor de riesgo para desarrollar cánceres de mama, colorrectal, de esófago, de hígado y de estómago. El tabaco contiene carcinógenos responsables del 22% de las muertes por cáncer.
La actividad física regular ayuda a reducir los riesgos de padecer diversos tipos de cáncer, tales como el de colon, mama y endometrio.
El impacto del cáncer en México
En el año 2020, el cáncer era la tercera causa de muerte en México, con 90 mil 222 muertes relacionadas con esta enfermedad. En el año 2024, las Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP) registraron 819 mil 672 defunciones, de las cuales 95 mil 108 (11.6%) fueron por tumores malignos. De este total, 52.5% correspondió a mujeres y 47.5%, a hombres.
En la última década, se observó un incremento en la tasa de defunciones por cáncer, al pasar de 65.0 por cada 100 mil habitantes en 2015, a 73.1 en 2024 (74.9 en mujeres y 71.2 en hombres). Zacatecas registró una tasa de 74.4 defunciones por tumores malignos por cada 100 mil habitantes (superior al promedio nacional).
Tipos de cáncer más comunes
Al analizar las defunciones por tipo de tumores malignos para cada grupo de edad, los principales tipos de cáncer que afectaron a la población de 0 a 19 años, la leucemia fue el cáncer con la tasa de mortalidad más alta. En las mujeres fue 1.9 por cada cien mil habitantes y de 2.4, en los hombres. En el grupo de 20 a 29 años, la leucemia también fue la mayor causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres (2.1), en cambio en los hombres correspondió al tumor maligno del testículo (3.4).
A partir de los 30 años, el tumor maligno de la mama tuvo las tasas de mortalidad por cáncer más altas entre las mujeres; en los hombres de 30 a 59 años fue el tumor maligno del colon (4.8) y en el grupo de 60 años y más fue el tumor maligno de la próstata (97.9).
Consideraciones finales
El cáncer afecta de manera significativa a los estratos socioeconómicos menos aventajados. Las personas que experimentan desigualdades sociales en México viven en contextos menos propicios para prevenir el cáncer. Un problema crucial es la falta o la limitación de acceso a medidas preventivas, diagnósticas y de tratamiento integral (prevención, detección, atención médica, rehabilitación y cuidados paliativos), oportuno y de calidad.
Conviene destacar que las personas con cáncer enfrentan un panorama muy adverso cuando enfrentan gastos de bolsillo asociados al traslado a otras ciudades o entidades para recibir atención o a los costos de tratamientos que su esquema de aseguramiento no cubre.
Aunque en México el derecho a la salud se ha establecido constitucionalmente, su ejercicio efectivo está limitado de manera considerable, entre otros factores, porque el sistema de salud opera este servicio de manera parcial. En el caso específico de la atención del cáncer, ocasiona que las personas tengan un acceso diferenciado a la infraestructura disponible para su prevención y tratamiento.
A pesar de insistentes recomendaciones internacionales y de un largo esfuerzo nacional, México no cuenta todavía con una estrategia nacional integral de control y atención del cáncer. Es indispensable, por lo tanto, que las políticas de control y atención del cáncer están obligadas, en consecuencia, a garantizar el acceso a los servicios de salud, en especial a las personas que experimentan severas desventajas sociales.

