Muralismo ecológico

En nuestras ciudades, donde el concreto y el asfalto parecen tomar el control, ha surgido un movimiento artístico – ambiental que está llamando la atención a nivel mundial, invitando a reflexionar sobre nuestra relación con el entorno.

Esta forma de expresión combina la creatividad artística con un mensaje de conciencia ambiental, utilizando materiales naturales y biodegradables para crear obras que no sólo embellecen el espacio urbano, sino que también promueven un mensaje de sostenibilidad y respeto por nuestro planeta.

El muralismo ecológico es una expresión artística urbana que combina arte, sostenibilidad y conciencia ambiental, utiliza materiales reciclados, como tapas de plástico o pinturas fotocatalíticas especiales que purifican el aire, reduciendo contaminantes como el dióxido de carbono.

Las características de este arte urbano son: utilizar pinturas que, con la luz solar, oxidan la contaminación, similar a la fotosíntesis de los árboles. Utilizar residuos plásticos para crear arte. La temática es fauna, flora, ecosistemas y la importancia de la sostenibilidad, casi siempre basados en los objetivos del desarrollo sostenible.

Un ejemplo destacado es Adry del Rocío, Mexicana, que en sus murales reduce contaminantes equivalentes a lo que absorben los árboles, la artista urbana en 3D, ganadora de más de 60 premios nacionales e internacionales, quien plasmó en el edificio Tamaulipas de Tlatelolco un mural para representar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, Promover ciudades y comunidades sostenibles.

Esto fue posible al apoyo de Enel México, empresa global del sector de energía renovable, que, como parte de su estrategia trasversal de sostenibilidad, decidió sumarse al proyecto 17, iniciativa que busca crear una galería ecológica en Tlatelolco con el desarrollo de 17 murales, cada uno dedicados a la ODS de la Agenda 2030 de la ONU.

El mural colocado en el edificio Tamaulipas tendrá una vida de al menos una década sin requerir mantenimiento, por lo que será un recordatorio sobre la importancia del mural, se elimina la contaminación producida por un automóvil diariamente; por ello, los casi 600 m2 de esta obra representan reducir la contaminación de alrededor de 50 automóviles al día.

El mural está compuesto por diversos elementos artísticos que combinan la herencia cultural de México y el futuro que visualizan los actores involucrados, entre los que se encuentran: una comunidad representada por un niño como símbolo del mañana; el pilar de la comunidad, representada por casas las cuales son parte de un árbol de la vida que integra energías renovables y electrificación.

Por otro lado, existe el Grafiti ecológico, también conocido como eco – grafiti; los artistas de este movimiento utilizan musgo, tierra, y otras materias orgánicas para dar vida a sus creaciones, evitando los aerosoles y pinturas que pueden ser dañinos para el medio ambiente. Esta práctica tiene sus raíces en el deseo de interactuar con el espacio urbano de una manera más armónica y sostenible, buscando no sólo expresar un mensaje, sino también un cambio positivo en la comunidad.

Uno de los ejemplos más conocidos de este movimiento es el uso de musgo para crear “pinturas vivas” en las paredes. Estas obras no sólo capturan la atención por su estética única, también crean micro ecosistemas que contribuyen a la biodiversidad y la cantidad de aire en las ciudades.

Además, el proceso de creación de estas obras fomenta la participación comunitaria, ya que vecinos y transeúntes a menudo se involucran el cuidado y mantenimiento de los murales verdes.

El grafiti y el muralismo ecológico nos enseñan que el arte puede ser un vehículo para el cambio social y ambiental. A través de sus prácticas sostenibles y su mensaje de conciencia, este movimiento nos hace repensar sobre nuestra relación con el entorno urbano y considerar formas más respetuosas con nuestro planeta.