Finjamos sorpresa

Menos de dos horas tomó al Pleno de la 65 Legislatura la designación de Verónica Yvette Hernández López de Lara como nueva titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), quien fungirá en el cargo a partir del próximo 23 de junio de 2026 (un día después que concluya su encargo el actual auditor Raúl Brito Berumen) y hasta el 23 de junio de 2033.

Serán siete años de una encomienda que hoy parece premio producto de favores políticos. Y la sospecha no es gratuita, considerando que de la terna integrada por Hernández López de Lara, Javier Alberto Díaz Martínez y Alejandro Nicolás González de Luna, la primera obtuvo 28 votos frente al único voto logrado por el segundo (que aunque fue votación por cédula, se dice que el voto provino de la diputada petista Renata Ávila).

El resultado de la votación, sin discusión del dictamen para hablar a favor o en contra, implica que la nueva titular de la ASE no sólo contaba con el respaldo del oficialismo (MORENA, PVEM, PT y hasta Nueva Alianza Zacatecas), sino también de diputados y diputadas de Movimiento Ciudadano, del Revolucionario Institucional, de Acción Nacional y hasta del Partido de la Revolución Democrática. ¿A cambio de qué?

Ciertamente, Verónica Yvette Hernández no tuvo el mejor desempeño en las entrevistas previas ante la Comisión de Vigilancia, responsable de dictaminar sobre la terna correspondiente. Sin embargo, contaba con una experiencia en fiscalización en condiciones competitivas frente a los otros aspirantes, lo que le mantuvo en el dictamen sometido a condideración del Pleno en sesión de este miércoles.

Su designación exprés, siguiendo la instrucción de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) para emitir el dictamen a más tardar el 28 de abril de este año cuando aún falta más de un mes para el relevo en la titularidad de la ASE, no aminoró las sospechas de que la designación ya estaba arreglada.

De hecho, desde el momento en el que la JUCOPO presentó ante el Pleno la iniciativa de acuerdo de órgano de gobierno para luego ser turnada a la Comisión de Vigilancia generó polémicas, en particular por el posible (¿o evidente?) conflicto de interés en el caso de Hernández López de Lara, quien se había desempeñado como secretaria de Administración hasta abril de 2025, lo que significaba que le tocaría ser juez y parte en la fiscalización de la Cuenta Pública 2025 del Gobierno del Estado de Zacatecas.

No obstante, a decir de la propia electa, dicho obstáculo ya había sido subsanado debido a que el actual auditor Raúl Brito Berumen ya había cerrado la fiscalización de la Cuenta Pública 2025 y ya no habría lugar al conflicto de interés. ¿Entenderemos, pues, que también se involucró a la ASE con esta fiscalización exprés para favorecer a una candidata?

Tampoco se puede obviar el hecho de que Verónica Yvette Hernández, hoy primera mujer electa como titular de la Auditoría Superior del Estado, fue la única mujer propuesta en la terna sometida a consideración del Pleno, por lo que a partir de ese momento e incluso después de haber sido electa, cualquier intento por tumbar su designación podría motivar una denuncia por violencia política en razón de género.

Así pues, ¿cómo entender la decisión tomada por el Pleno para su designación? Porque antes de la votación, nadie intervino para motivar ni justificar el dictamen de la terna, ni mucho menos el sentido de su voto.

En el fondo, todo parece que esta designación se trató de una decisión política de prácticamente todos los grupos parlamentarios (el prietito en el arroz sigue siendo la autonomía de la diputada Renata Ávila, y tiene razones de sobra), y más allá de acusaciones veladas sobre el reparto de espacios en la ASE para recomendados de las y los diputados, más importante es saber si Verónica Yvette Hernández representa más bien un perfil político con el que se pueda negociar la dureza o laxitud en la fiscalización de Cuentas Públicas para los municipios.

¿Suena a corrupción? Sí, igual que hieden los informes ejecutivos de la ASE en su fiscalización de cuentas públicas, pues ante hechos similares que ameritarían observaciones, es notable la diferencia de criterios para emitir una resolución. Pero quizá la decisión tomada por el Pleno de la 65 Legislatura permita a los gobiernos de todos los partidos un mayor equilibrio en la fiscalización.

Lo anterior, sin embargo, sugeriría que al interior de la ASE existirían auditores especiales (como el cargo que aún ocupa Jorge Alberto Díaz Martínez) corruptos o corruptibles que emiten sus resoluciones con criterios tan dispares que sólo refuerzan esta sospecha, por decir lo menos.

Por lo pronto, tras esta designación, Verónica Yvette Hernández comienza un camino cuesta arriba por las reacciones en contra, como la expuesta este miércoles por el abogado Jorge Rada Luévano, quien seguramente promoverá diversos recursos para revocar la decisión del Pleno de la 65 Legislatura.

Mientras eso sucede, de aquí al 23 de junio que oficialmente inicia el periodo en el encargo, la titular electa participará en la comisión de entrega recepción, y luego vendrán nuevos nombramientos de funcionarios que le acompañen en su gestión. ¿Será una transición tersa?, ¿o la funcionaria electa enfrentará resistencias al interior de la ASE una vez que asuma el cargo?

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