Independencia sindical, en entredicho

¿Recuerda cuándo fue la última vez que el SPAUAZ no era más que un mero títere de la Rectoría? Bueno, pues esos tiempos vuelven al Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), luego de una contienda viciada, aunque el resultado era previsible desde hace un año, tras la elección por la Rectoría de la Máxima Casa de Estudios.

En el proceso que recién concluye para la renovación de la dirigencia sindical, aún encabezada por Jenny González Arenas, había tres opciones en el papel, pero sólo dos en los hechos: la independencia sindical o el retroceso. Y ganó esta última.

Pasada la medianoche, tras concluir el conteo del Colegio Electoral, Carlos Aréchiga, de la Planilla Verde, fue el virtual ganador de la contienda, al conseguir 1 mil 93 votos que representaban el 50.53% de la votación.

En segundo lugar, Sonia Viramontes, de la Planilla Roja, alcanzó 868 votos (40.13%) y en un muy lejano tercer lugar quedó Hugo Pineda, de la Planilla Naranja, con escasos 202 votos (9.34%).

Sumados a los 42 votos nulos, la votación de este miércoles arrojó un total de 2 mil 205 sufragios de un padrón electoral de 2 mil 792 sindicalizados. Eso da una participación efectiva del 78.97%, quizá la más copiosa de los últimos procesos de renovación de la dirigencia sindical, y un abstencionismo que apenas alcanzó el 21.02% (587 agremiados que no emitieron su voto).

Visto así, cualquiera pensaría que si Hugo Pineda hubiera declinado por Sonia Viramontes, y si los votos nulos se hubieran decantado por esta última, la Planilla Roja se hubiera alzado con el triunfo al reunir 1 mil 112 votos, por encima de los 1 mil 93 que obtuvo la Planilla Verde.

Pero seamos claros: la Planilla Naranja no llegó para ganar, sino a restar votos a la resistencia que representa la actual dirigencia sindical, esa de la que ha emanado Sonia Viramontes, quien ha sido parte activa y fundamental en la defensa de los derechos sindicales junto a Jenny González Arenas.

Y aunque Hugo Pineda ni siquiera debió ser candidato, tras las denuncias por violencia sexual (¿muy pronto se olvidó el caso de Rubén «N»?), amén de el tufo de corrupción que arrastra desde la Comisión Mixta, tampoco es que Sonia Viramontes lograra suficiente persuación para convencer a esas y esos electores que, al final, se decantaron por otra opción o incluso anular su voto.

No habrá sorpresa en la gestión que le espera al SPAUAZ por los próximos tres años. Se advirtió desde el primer debate realizado el 22 de abril, porque desde entonces se acusaba que la independencia sindical en palabras huecas llevó a negociar con la patronal, en lo oscurito, la certeza laboral para unos cuantos, lo que había derivado en contrataciones unilaterales, sin convocatoria, y atropellando los derechos laborales de quienes llevaban años como tiempo determinado buscando una basificación. Y a la larga, eso agudizó la crisis estructural y la deuda histórica de la UAZ.

Esta madrugada, en su mensaje como virtual ganador de la contienda, Carlos Aréchiga no dejó de insistir que habrá independencia sindical (¿con convicción, o más bien como palabras huecas?), apelando a la unidad, autonomía, defensa de derechos laborales y transparencia y resultados (¿para la patronal o para el sindicato?).

Porque no es secreto que hubo quienes, en su favor, amenazaron a agremiados o (en el mejor de los casos) les ofrecieron prebendas como cambios de categorías, contrataciones y demás concesiones con tal de lograr el triunfo, un resultado que difícilmente invalidará el Colegio Electoral.

Por eso tampoco sería de sorprender que, una vez en el cargo, la siguiente dirigencia sindical busque hasta debajo de las piedras cualquier elemento en contra de Jenny González, en lo que será una especie de revanchismo con tufo a violentadores sexuales exonerados por la laxitud de la justicia.

Ciertamente, la actual dirigencia sindical no fue miel sobre hojuelas y durante estos tres años enfrentó muchísimas resistencias en la defensa del Contrato Colectivo de Trabajo. Sin embargo, en su favor juega una huelga que fue crucial para el Sindicato, pues uno de los principales resultados fue la transparencia en las plazas otorgadas en los últimos años y la exigencia de procesos abiertos, por convocatoria, para las nuevas contrataciones.

Esos tiempos no volverán. Basta recordar aquel primer debate en el que Carlos Aréchiga demostró senda ignorancia del CCT una, y otra, y otra, y otra vez. Pero eso es lo de menos para una Patronal que espera sumisión en los hechos, mientras el discurso insista en independencia sindical.

Ya eso de apelar a la unidad, eso ya es avaricia. Pero, pues, cada quién…

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