
A diferencia de lo ocurrido en el municipio de Fresnillo ocho días antes, en los hechos la presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo de Presidencia de la República intentaron que en su gira por Zacatecas no se mezclaran lo institucional con el proceso interno de MORENA para la elección de coordinación estatal de sabe qué tanto (el eufemismo de la prepreprepreprecandidatura a la gubernatura).
Y sí: durante la visita presidencial a los municipios de Río Grande, Guadalupe y Zacatecas, quienes aspiran a la dichosa coordinación estatal se mantuvieron ocupados en territorio, tal como fue la instrucción de Claudia Sheinbaum, pero también de la dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel.
Lo anterior, sin embargo, no evitó que se buscaran los puntos ciegos hasta obtener la tan ansiada «foto política» con la primera mandataria del país, como si tal fotografía les garantizara continuidad en el cargo o la posibilidad de aspirar a una nueva posición de representación.
En esta ocasión, en la organización de la visita presidencial, la «nueva gobernanza» no metió las manos… porque no se lo permitieron desde la Presidencia de la República. De haberlo hecho, el Presídium habría tenido otra disposición y la presencia de personajes cuyo trabajo hoy debe estar concentrado en territorio.

Y aunque el cerco dispuesto impidió que la prensa cuestionara a la Presidenta sobre la participación del gobernador David Monreal y el presidente del Consejo Político Estatal de MORENA, Rubén Flores Márquez, en la «asamblea informativa» de una aspirante a la coordinación estatal de sabe qué tanto cuando la Base Octava de la convocatoria lo prohíbe expresamente, las quejas se abrieron camino durante esta visita presidencial.
De hecho, servidoras y servidores de la Nación pudieron entregarle a Claudia Sheinbaum diversas cartas en las que exponen cómo se les obliga a trabajar por las aspiraciones de quien hoy busca la coordinación estatal de sabe qué tanto, alejándoles de las tareas que corresponden a su función: la operación de los Programas del Bienestar.

No obstante, no es el único grupo bajo tales condiciones. Sabido es que servidoras y servidores públicos de la «nueva gobernanza» son obligados a asistir a diversos eventos (sobre todo en fines de semana), entre ellos algunos relacionados con las aspiraciones de quien busca la coordinación de sabe qué tanto.
La instrucción es para todas las dependencias y con la misma amenaza: a quien no asista a dichos eventos se le hará un descuento en su compensación. No en el salario, no en los bonos, sino en su compensación (que en algunos casos es el principal ingreso de la burocracia), sin que medie un acta administrativa justificada.
Habrá que preguntar a la actual secretaria de Administración, Maricarmen Salinas, a cuántos trabajadores y trabajadoras se les ha descontado de sus compensaciones por esta razón en el último año, a cuánto asciende el monto acumulado de descuentos y en qué dependencias se concentra esta falta (que no debería ser falta, especialmente si se trata de eventos político partidistas y no institucionales).
La visita de Claudia Sheinbaum tampoco estuvo excenta de manifestaciones. De hecho, pese al cerco presidencial, agremiados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se hicieron oír con sus protestas, exigiendo la derogación de la Ley del ISSSTE, aunque ya no estuvieron las voces de colectivos de búsqueda, de jubilados y pensionados del Issstezac, de productores de frijol, de transportistas ni demás gremios que han sido vapuleados por la «nueva gobernanza».

Lo notable en la gira presidencial fue la presencia del diputado federal y exgobernador Ricardo Monreal, lo que motivó la división de dos grupos presentes en particular en el evento realizado en el domo de las instalaciones de la FENAZA: las y los ricardistas y una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas, esta última (hay que decirlo) cada vez más mermada, pero no menos peligrosa, sobre todo porque eventualmente intensificará los actos desesperados con tal de aferrarse a los cargos y oficinas.


¿Qué dejó la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum? Además de la entrega de becas educativas y apoyos para las mujeres, se anunció la continuidad del programa de precios de garantía para el frijol en Zacatecas, el mismo que no ha tenido consecuencias por el desastre operativo que fue el último ciclo 2025, ni tampoco hay visos de corrección.
Además, se anunció una beca de transporte, dizque de carácter universal, para estudiantes de licenciatura. Tan universal como la pensión para personas con discapacidad que se entrega a conveniencia de una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas.
Qué curioso que el anuncio de esta beca se anunciara particularmente en Zacatecas, con el carácter de universal (lo que implica la coparticipación del estado, pero con la ejecución de la referida secta), cuyo público objetivo es la población que recién inicia en su derecho al voto, en el preámbulo de un proceso electoral muy anticipado.
Finalmente, más allá de haber destacado los avances en materia de seguridad en Zacatecas, queda claro que Sheinbaum Pardo no se prestará a hacerle el caldo gordo a quienes aspiran a la gubernatura, porque una cosa es la parte institucional y otra muy diferente la político partidista. Sorprende, eso sí, la tibieza para hacer los cambios necesarios en las delegaciones federales en Zacatecas, en particular aquellas que se han prestado a mezclar una cosa con otra. Y no hablamos únicamente de la Delegación de Programas para el Desarrollo. Pero, pues, cada quién…


