Luna Nueva: Así nos miden fuera de México

A pesar de los discursos oficiales sobre el éxito de las campañas de pacificación del país y el combate al crimen organizado, la Global Organized Crimen Index ubica a México, en 2025, como el primer lugar mundial en mercados criminales con una calificación de 8.27 de 10 y el tercer lugar global en criminalidad general (7.68), sólo atrás de Myanmar (Birmania) y Colombia.

El Índice Global de Delincuencia Organizada –en español– evalúa el nivel de criminalidad y la resiliencia ante el crimen organizado en 193 países, basándose en tres pilares fundamentales: mercados criminales, actores criminales y resiliencia; de acuerdco con estas mediciones –financiadas por Estados Unidos y la Unión Europea–, dentro de los mercados criminales que prevalecen en México destaca la diversificación de economías ilícitas como el tráfico de drogas sintéticas, la extorsión y la trata de personas.

Y aunque el estudio no lo dice, cualquiera que tenga un dedo de frente se dará cuenta de inmediato de que esta es la razón por la que el país vive inmerso en una ola de violencia que parece imparable y que ha costado la vida a mucha gente y la tranquilidad, confianza y salud a otras muchas más, por la desaparición de miles de hombres y mujeres de todas las edades a lo largo ancho del país.

El suceso inédito de madres buscadoras tratando de llegar al estadio donde se jugaba un partido del Mundial de la FIFA 2026 es sólo una de tantas muestras evidentes de que el país está envuelto en “un manto de oscuridad” que cada vez es más difícil de ocultar.

Respecto a la criminalidad, el estudio dice que los factores clave para que la criminalidad “prospere” son el dominio “de estructuras como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), además de luchas internas que elevan la violencia”.

El informe señala dos causas como las principales detonantes: una, la fuerte diversificación de las redes delictivas, y dos, alta penetración e infiltración en estructuras institucionales.

Ninguna de las dos cosas es novedad. Se han escrito ríos de tinta para describir, denunciar y narrar hechos tanto del lado delictivo como evidenciando complicidades con las cúpulas del poder.

“En general, el impacto del narcotráfico en México es significativo, alimentando la corrupción, la violencia y la delincuencia, y contribuyendo a miles de homicidios anualmente”, dice el informe.

Por otro lado, se señala que el mercado de delitos financieros en México “está altamente consolidado, lo que representa una amenaza significativa para organizaciones, gobiernos e individuos. Estos delitos, incluyendo el fraude y la evasión fiscal, están profundamente arraigados en la economía mexicana, facilitados por funcionarios e instituciones financieras corruptas”.

En el rubro de liderazgo y gobernanza, el Índice Global de Delincuencia Organizada, concluye que “el panorama político mexicano sigue estando fuertemente influenciado por el crimen organizado, con grupos criminales que ejercen un control significativo sobre las instituciones políticas. Si bien el gobierno ha adoptado una postura pública firme contra el crimen organizado, incluyendo operaciones continuas e intervenciones militares, persisten los desafíos”.

En ese sentido, se destaca que “el periodismo de investigación y la sociedad civil desempeñan un papel fundamental en la denuncia de la corrupción, pero periodistas y activistas enfrentan amenazas, y México figura entre los países más peligrosos para la prensa. La opacidad gubernamental sigue siendo un problema significativo, como lo demuestra la retención de información pública bajo el pretexto de la seguridad nacional”.

El informe, que incluye datos estadísticos, contiene información pormenorizada que no tiene desperdicio, aunque mucha de ésta no es nueva… para casi nadie.

En ésta, México tiene los primeros lugares en criminalidad en el que es el tercer lugar de 193 países, segundo de 35 países americanos y primero de ocho países de América Central (aunque México pertenece a América del Norte).

Como los mercados criminales dominantes en México en 2025 enlista: trata de personas, tráfico de personas, extorsión y cobros ilegales por protección, tráfico de armas, comercio de productos falsificados, comercio ilícito de bienes de consumo sujetos a impuestos especiales, delitos contra la flora, delititos contra la fauna, delitos contra los recursos no renovables, comercio de heroína, cocaína, cannabis, drogas sintéticas, delitos dependientes de la cibernética y delitos financieros.

Y como actores criminales menciona, por orden de importancia: grupos de tipo mafioso, redes criminales, actores integrados al estado, actores extranjeros y actores del sector privado.

Contrasta la puntuación alta de criminalidad contra la baja en resiliencia, en el que México está en el lugar 111 de 193 países; 23 de 35 países americanos y tercero de ocho de América Central -otra vez la imprecisión geográfica).

Califica el liderazgo político y gobernanza con apenas 3.5 de 10, transparencia gubernamental y rendición de cuentas con 4 y la integridad territorial con 3.

Y así, sin más es como nos miran, nos leen y nos miden fuera de México. Una mirada, lectura y medición muy distinta a la que nos venden como producto nacional.