
Más que números, el segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum hoy genera más expectativa por su mensaje político. Porque este segundo año de gobierno ha sido quizá el mayor reto para su administración, pero también para un movimiento que prometía.
Con asegunes, ciertamente Sheinbaum Pardo ha dado mayor seriedad a temas cuyo antecesor convertía en burla y, en algunos casos, ha marcado sus límites entre lo permisible y lo inadminisible dentro del movimiento que hoy encabeza, con el caso de Rocha Moya como el ejemplo más elocuente.
Las condiciones han sido más adversas para el sexenio de la primera mujer al frente del país, particularmente por la relación con Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump y las presiones comerciales, económicas y en materia de seguridad que han obligado a tomar decisiones impopulares, pero necesarias.
Claudia Sheinbaum, hay que decirlo, es una de las últimas figuras políticas de la izquierda latinoamericana que aún representan un freno al avance que ha tenido la ultraderecha en nuestro continente. De ahí la importancia del resultado que obtenga en la elección de 2027, «la intermedia» para su mandato.
Que en la coalición MORENA-PT-PVEM alcancen o no a dimensionar lo que implica la «unidad» en este contexto, de ello dependerá si la ultraderecha gana más terreno en Latinoamérica o si, en un ejercicio de autocrítica, hacen de tripas, corazón, y caminan juntos por el mismo proyecto.
Será un segundo informe de gobierno en el que irrumpe también el proceso interno de MORENA para la designación de sus prepreprepreprecandidaturas a las 17 gubernaturas que estarán en juego el próximo año, proceso en el que la pretendida «unidad» se va debilitando con el llamado «fuego amigo» y los intentos de imposición de sus sucesores por parte de las y los actuales gobernadores, quienes por intereses personalísimos olvidan las implicaciones de los reiterados llamados a la «unidad».
El informe de actividades de Sheinbaum Pardo no mostrará gran cosa para Zacatecas: resultados de los Programas del Bienestar (que ya existían desde el sexenio anterior), del reciente programa Vivienda del Bienestar, el arranque (aunque de manera virtual) de la Universidad «Rosario Castellanos», lso beneficios (con asegunes) del Programa Precios de Garantía, y los recursos que desde la Federación se han etiquetado para el proyecto de la Presa Milpillas, aunque el estado no haya cumplido con su parte.
El «tema de temas», sin embargo, no ha de reducirse a mera estadística. Porque si bien requiere cabeza fría para tomar decisiones en materia de seguridad, también exige empatía y sensibilidad (sobre todo con las víctimas) para informar.
Tal vez eso es lo que ha faltado en «La Informativa» de la «nueva gobernanza», o de quienes a la ligera señalan que lo ocurrido en el municipio de Ojocaliente este domingo es «normal» cuando se combate al crimen organizado. Porque cuando se «normaliza» la violencia, se agravia a las víctimas. Y peor aún: se agravia desde las instituciones.
Recordemos que la diferencia entre una estrategia de seguridad preventiva y una reactiva se cuenta en víctimas, y de eso ya dio cuenta el INEGI hace unos días con la publicación de los resultados del Censo Nacional de Seguridad Pública Federal y Estatal (CNSPF-E) 2026.
Más allá de las promesas de «ni un paso atrás» en materia de seguridad, o de apoyar a las víctimas de Ojocaliente que perdieron su patrimonio tras la explosión frente a la Comandancia, lo urgente será dar garantías de que estos hechos no vuelvan a robar la tranquilidad de la población.
Recuérdese que en su momento el «Año de la Paz» tuvo que pasar de un decreto a hechos y resultados concretos. Así el discurso de «pacificación» que, dicen, «llegó para quedarse». Que se muestre en los hechos, entonces.
Septiembre, con más convocatorias
Luego de la Plenaria de MORENA en el Congreso de la Unión, tanto la dirigente nacional Ariadna Montiel, como la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Herrnández, adelantaron que será este mes de septiembre cuando se den a conocer las convocatorias para elegir coordinaciones estatales de sabe qué tanto (ya sabe, las prepreprepreprecandidaturas) correspondientes a los distritos federales y a los municipios. Es decir, para las eventuales diputaciones federales y presidencias municipales.
Lo que significa que este mismo mes deberán anunciar los perfiles que finalmente quedarán en las 12 coordinaciones estatales que restan por definir. Y que para quienes aspiren a los cargos para los cuales se emitirán las respectivas convocatorias en los próximos días septiembre será su último mes en funciones.
Porque hay que recordar que una de las condiciones, al menos en MORENA, para participar en estas convocatorias es no estar desempeñando algún cargo. Eso nos lleva a preguntarnos: ¿quién se quedará en la «nueva gobernanza» a cerrar el último año de administración?
No hay que olvidar tampoco que el próximo 10 de septiembre el Instituto Nacional Electoral (INE) dará por formalmente iniciado el proceso electoral 2026-2027. Y entonces empezará la cuenta regresiva.
Así las cosas…


