Agua limpia

El pasado fin de semana, en Guadalajara, una historia de ficción se convirtió en realidad. Existe un documento de educación ambiental que se llama “Carta escrita en el 2050” que habla de la vida en ese año, sin agua. Menciona cómo las fuentes de agua son custodiadas por policías armados, las jornadas de trabajo se pagan con bidones de agua potable, el aspecto y tiempo de vida de los humanos es poco. Esta historia parecía que no llegaría a la realidad.

La megamarcha por agua limpia que se realizó en Guadalajara el pasado fin de semana llamó la atención. En esta entidad existe una grave crisis de agua potable por su mala calidad, turbiedad y mal olor del agua que sale de las tuberías y que es suministrada por el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado.

El agua potable tiene las características de incolora, inodora, insípida, sin turbiedad, PH equilibrado, libre de sustancias tóxicas, libre de patógenos, cumple con la norma NOM-127-SSA-2021, que define los límites permisibles para parámetros físicos, químicos y microbiológicos.

Cuando este líquido sale de color rojo, amarillo o café, se debe principalmente a la presencia de óxido, partículas de hierro, manganeso o sedimentos acumulados en las tuberías y sistemas de almacenamiento.

El color amarillo o anaranjado indica la presencia inicial de hierro disuelto que entra en contacto con el aire o el cloro y comienza a oxidarse, o bien, un bajo nivel de sedimentos. Si es roja, café o marrón, se debe al desprendimiento de óxido avanzado proveniente del desgaste de tuberías metálicas o la acumulación de tierra y óxido tras movimientos o reparaciones en la red pública.

Si en casa llega líquido con estas características, las autoridades de salud, investigadores y especialistas en el tema marcan que no es recomendable su uso, ni para realizar la limpieza. En Guadalajara el agua está llegando con mala calidad, turbiedad y mal olor.

Desde hace meses, habitantes de cientos de colonias en el Área Metropolitana, Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, reportaron que el líquido salía de color oscuro, turbio, con sedimentos y un olor insoportable. En consecuencia ciudadanos han denunciado problemas cutáneos como dermatitis o malestares gastrointestinales, con afectaciones por no poder usar el agua ni para la higiene personal.

El domingo 11 de octubre de este 2026,se realizó un megamarcha masiva, desde la Glorieta Minerva hasta Casa Jalisco, que es la residencia del gobernador Pablo Lemus, para exigir una solución. La manifestación terminó con enfrentamientos con la policía antimotines, gases lacrimógenos y chorros de agua. Sí: en una marcha para pedir mejor calidad en el agua, utilizaron agua en buen estado para disolver a la ciudadania. Oficialmente hubo un saldo de 39 detenidos, policías y manifestantes lesionados; extraoficialmente se habla de aproximadamente 51 personas retenidas.

La crisis del agua en el Área Metropolitana no se dio de la noche a la mañana, es el resultado de décadas de rezago en infraestructura, contaminación ambiental y problemas de gestión. Su origen, según los expertos, se puede describir en tres temas principales.

Infraestructura obsoleta y fuentes contaminados (origen estructural)

Tuberías con más de 70 años, pues gran parte de la red de distribución operada por el SIAPA fue instalada a mediados del siglo XX, y al ser tuberías tan antiguas y de materiales propensos a la corrosión, el agua termina arrastrando óxido, tierra y sedimentos acumulados antes de llegar a los grifos.

Aproximadamente el 60% del agua de la ciudad proviene de Chapala. El lago es alimentado por el río Lerma, un cuerpo de agua históricamente receptor de descargas industriales y agrícolas.

Por otro lado, las plantas potabilizadoras, como la de Miravalle, operan con tecnología desactualizada, lo que dificulta procesar adecuadamente un agua que llega cada vez más degradada y mezclada con descargas irregulares.

Crisis Financiera y de gestión en el SIAPA

Diversos académicos han señalado que el organismo operador enfrentó problemas crónicos debido a la falta de presupuesto para el mantenimiento preventivo. Para el 2026 se destapó una severa crisis administrativa en la institución, se reportó una cartera vencida de más de 20 mil millones de pesos, de los cuales se estima que el 85% es prácticamente incobrable, lo que ha dejado al sistema sin capital para modernizar sus acueductos.

El detonante 2025-2026

En el 2025, los investigadores de la Universidad de Guadalajara detectaron mediante análisis la existencia de coliformes fecales y escherichia coli en el agua doméstica. El gobierno estatal descartó inicialmente alertas sanitarias, afirmando que los parámetros estaban controlados.

Hacia marzo de 2026, las denuncias por agua marrón y con olor fétido incrementaron exponencialmente. Regidores propusieron suspender cobro a los usuarios y repensar de fondo el modelo hídrico.

En junio-agosto, al no haber mejoras, los ciudadanos convocaron a la primera “Megamarcha por el agua”. En Junio la Comisión Estatal de Derechos Humanos comenzó a acumular cientos de quejas formales por violaciones al derecho a la salud y al agua limpia.

En octubre de 2026, los investigadores de la U de G advirtieron una bancarrota hídrica inminente. Ante la gravedad, el gobernador Lemus clausuró temporalmente el suministro de la Presa Las Pintas, una de las más sucias, lo que obligó a implementar tandeos y cortes del suministro.

La crisis generada por la falta de agua potable de calidad puso de manifiesto que esa carta escrita en el 2050 no está muy alejada de la realidad, al igual que el fracaso de las políticas públicas aplicadas en materia de agua.

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