Qué difícil

Qué difícil debe ser, en tiempos convulsos, salir a dar la cara con sobriedad cuando su gobernador no lo está. Y qué difícil que haya sido con tanta frecuencia en cinco años de administración. Pero Rodrigo Reyes Mugüerza salió avante como secretario general de Gobierno (al menos en los tres años que lleva en el cargo), sin pelear batallas ajenas, especialmente cuando alguien no se dejaba ayudar.

Con su comparencia con motivo de la Glosa del Quinto Informe de Gobierno comienza el cierre de una etapa de rendición de cuentas para la «nueva gobernanza» y un sexenio que no fomentó la unidad, sino que agudizó las diferencias, incluso dentro del oficialismo.

Las intervenciones de este jueves ante el Pleno de la 65 Legislatura en cierta forma eran predecibles, más tratándose del préambulo de un proceso electoral que desde ya pinta complicado. Y los guiños a una eventual candidatura a la presidencia municipal de Zacatecas fueron un poco menos discretos que en la Glosa del Cuarto Informe de Gobierno.

En la materia motivo de la comparecencia, la mayoría de los cuestionamientos se centró en temas de seguridad, percepción de inseguridad, prevención de la violencia y la delincuencia, búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas, diálogo (cuando lo hubo) con grupos de manifestantes, actos de represión, coches bomba y tanques de gas explosivos, y en última instancia, la atención a todos los gremios sin distingos partidistas ni de filias y fobias.

Y en general, la mayoría de las preguntas de las y los diputados locales tuvo respuesta de Reyes Mugüerza, con énfasis en la reducción de homicidios dolosos o casos de personas desaparecidas y no localizadas, claridad respecto a las atribuciones estatales y federales en diversos conflictos (sobre todo en el tema magisterial o con productores de frijol), así como la interlocución con diversos gremios en encontrar soluciones a los problemas de Zacatecas, si dejar de reconocer cuando se trató de esfuerzos ciudadanos, como la participación de colectivos de búsqueda en el primer protocolo en el país en materia de búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas.

No obstante, faltó claridad (o respuestas) tratándose de actos de represión en manifestaciones, como aquel ominoso 8 de marzo de 2024 (¿quién dio la orden?), o a productores de frijol que fueron criminalizados, o a manifestantes en las inmediaciones de las instalaciones feriales este año, por mencionar algunos casos, sin olvidar aquellas listas de personas no gratas que incluían datos personales.

No fueron de mucha ayuda las intervenciones del oficialismo legislativo, particularmente del presidente de la Mesa Directiva, Jaime Esquivel, quien sonriente cuestionaba que la oposición considerara que el problema de personas desaparecidas y no localizadas únicamente fuera responsabilidad del gobierno de David Monreal, cuando la estadística oficial muestra que más del 50% de los casos sí fueron en los últimos años.

Tampoco fue de mucha ayuda cuando el mismo diputado minimizó y normalizó la violencia al afirmar que «el problema de los artefactos explosivos no es algo nuevo, viene de muchos años, ¿por qué se espantan?«.

Mucho menos ayudó la intervención del diputado Saúl Cordero, quien francamente se fue por las ramas cuando, más que atender la motivo de la comparecencia, se refirió a la deuda pública heredada (que correspondía más bien a la comparecencia de la secretaria de Finanzas, Ruth Angélica Contreras), «que regresen lo que se robaron» (misma petición que podría hacerse al actual sexenio), los ya trillados ataques contra el exgobernador Miguel Alonso Reyes, y que «les va a pasar lo mismo que en 2021» y «les vamos a arrebatar la Capital«.

En cambio, la oposición sí supo reconocer que, ante casos como el de Ojocaliente luego del atentado contra la comandancia municipal, sí se brindara atención integral y oportuna y que la Secretaría General de Gobierno sí ha tenido las puertas abiertas al diálogo con grupos parlamentarios que no son afines al actual gobierno.

Un aspecto que pasó de noche, eso sí, fue evaluar si los resultados presentados en cinco años de administración van acordes con las metas planteadas (si es que las hubo) en el Plan Estatal de Desarrollo, que se supone es el documento rector de todo gobierno y sobre el cual se deben monitorear avances o retrocesos.

Además, en algunos casos no había lugar al reclamo que hicieran algunas y algunos diputados por dejar que las manifestaciones llegaran al Poder Legislativo, como el caso de productores inconformes con el programa de Precios de Garantía. Recordemos que también en el Poder Legislativo es donde se aprueban los presupuestos, y si no se hicieron previsiones presupuestales, ¿de quién es la responsabilidad?

En la parte política, eso de que «2026 va a ser el año más pacífico en 30 años» también es algo relativo si únicamente se toma en cuenta la cifra de homicidios dolosos, pues recordemos que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta estadísticas de muchos otros delitos sobre los cuales poco se habla, pero mucho inciden en el tejido social. Y en última instancia, no hay que olvidar el alto porcentaje de delitos que no se denuncian, como el caso de la extorsión o el secuestro.

Más dudas quedan en eso de que «David Monreal pasará a la historia como el mejor gobernador que haya tenido Zacatecas». Si se compara el sexenio de la «nueva gobernanza» con la administración 1998-2004, cuando su hermano Ricardo Monreal Ávila fue gobernador, éste dejó a Zacatecas muchísimo mejor de lo que heredará «el más inteligente de los Monreal«. Y a las pruebas nos remitimos.

Finalmente, esta comparecencia será la carta de presentación de Rodrigo Reyes Mugüerza en caso de que se decida a participar en las convocatorias que está publicando la dirigencia nacional de MORENA para eventualmente contender para diputaciones federales o locales, o presidencias municipales, convocatorias hoy disfrazadas de coordinaciones de defensa de sabe qué tanto, pero que (ya se vio) no son garantía de que los mejores perfiles llegarán a una designación. Pero, pues, cada quién…

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