Taddei, Zacatecas y Talleres Gráficos de México

El escándalo de corrupción que motivó la renuncia de la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, por supuesto que apenas comienza y más allá de la exigencia de auditar su gestión con la intervención de la Auditoría Superior de la Feeración (ASF), dicha revisión habría que extenderla a los organismos públicos locales electorales (OPLEs) que también salieron embarrados, como el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas.

En una de esas raras ocasiones en las que el consejero presidente no se encontraba en estado inconveniente, Juan Manuel Frausto Ruedas rechazó que hubiera irregularidades en los procedimientos de adquisición del IEEZ, particularmente en los relacionados con el proceso electoral 2023-2024, pese a que la evidencia disponible para consulta pública más bien mueve a la sospecha.

A nivel nacional, MORENA no sólo se deslindó de quien ya había permeado a través de sus familiares en distintos gobiernos morenistas en el país. En conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, para evitar este tipo de casos y la concentración de contrataciones para material electoral en un pequeño grupo de empresas, con discrecionalidad en los precios, se remitiría al Congreso de la Unión una iniciativa para que esta responsabilidad recaiga en Talleres Gráficos de México.

Se trata de una empresa de carácter público, pero con autonomía, que en los últimos años se ha destacado por los estándares de seguridad en sus producciones, compitiendo con empresas del sector privado.

La idea de la Presidenta es convertir a Talleres Gráficos de México en una empresa del Estado, dependiente de la Secretaría de Gobernación y con su propia asignación presupuestal, para ser el ente responsable de la impresión de material electoral, principalmente las boletas que se utilizan en cada elección.

Al sector privado se abrirían otros conceptos en la impresión de material electoral, pero fomentando una mayor participación de empresas para no reducirlas a las mismas de siempre, algunas de las cuales hoy figuran en el escándalo de corrupción que surgió con Guadalupe Taddei.

El problema es que Talleres Gráficos de México tampoco es una blanca palomita, y el problema de la simulación de licitaciones o de costos inflados en la documentación electoral va más allá del Instituto Nacional Electoral.

Como se recordará, ya desde 2023 el consejero Juan Manuel Frausto advertía que el presupuesto 2024 aprobado para el IEEZ era insuficiente para cubrir los gastos del proceso electoral, y durante el primer trimestre de 2024 estuvo en la llorona de que urgía una ampliación presupuestal para garantizar el proceso, sobre todo por el recurso que se requería para la impresión de boletas electorales (aunque fuera para pagar el anticipo) y demás material que sería utilizado en los comicios del 2 de junio.

Para ese entonces el costo de las boletas habría implicado un mayor costo luego de la reforma aprobada por diputados y diputadas de la 64 Legislatura para incluir la fotografía de las candidaturas en las boletas, una iniciativa que fracasó tremendamente.

No obstante, incluso con esta reforma, el costo de impresión de las boletas para Zacatecas habría ascendido a lo mucho a unos 30 millones de pesos, un dinero que en ese entonces aún no tenía el IEEZ, pero que luego le fuera concedido por la «nueva gobernanza» con una condición: que la licitación fuera por un costo final de 60 millones de pesos y que el fallo fuera para una empresa en específico.

Como la ampliación presupuestal no llegó a tiempo, la empresa que «por instrucciones del gobernador David Monreal» debía ganar la licitación decidió no participar en Zacatecas y mejor se inscribió en otra licitación para el proceso electoral de Nuevo León: Talleres Gráficos de México, que tan sólo de anticipo para el proceso 2024 en aquella entidad recibió lo que implicaba de costo total de las boletas para Zacatecas, incluso con el costo inflado que exigía la «nueva gobernanza».

Este modus operandi, incluyendo la presunta simulación de licitaciones, no es un caso aislado en Zacatecas. De hecho, es otra muestra del sexenio de Hidalgo sobre el cual se ha hecho caso omiso.

Por encima de todo, resulta preocupante que una empresa pública a la que la presidenta Claudia Sheinbaum busque convertir en principal responsable de la impresión de material electoral ya tenga antecedentes de prestarse a este tipo de prácticas.

Si a ello le sumamos la crisis que hoy vive el INE en tiempos de la Cuarta Transformación, poca confianza queda al electorado en las instituciones que deben velar por la democracia, y poca certeza quedará sobre la validez de cada voto emitido en el próximo proceso electoral. Pero, pues, cada quién…

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