Con más de 169 millones de habitantes, Bangladesh es uno de los países más poblado del mundo. Desde su independencia, en 1971, ha multiplicado casi por ocho su ingreso per cápita real y ha logrado grandes avances en la reducción de la pobreza, pero le ha costado un alto nivel de contaminación.
Enfrenta altos niveles de contaminación debido a la industria y el rápido desarrollo urbano, que incluyen la quema de carbón en hornos de ladrillo, la falta de sistemas de saneamiento de agua y la contaminación industrial, el cambio climático plantea una grave amenaza a Bangladesh y agrava los desastres naturales, como las inundaciones, los ciclones y desprendimientos de tierra.
Bangladesh es un buen ejemplo de lo que no se debería hacer para vivir, su atmósfera, sus ríos son tóxicos y el problema con el ruido es muy considerable, enfrenta altos niveles de contaminación debido a la industria, sumado al rápido desarrollo urbano, que incluye la quema de carbón en hornos de ladrillo, la falta de sistemas de saneamiento y la contaminación generada por la industria.
Las fuentes de contaminación son:
Hornos de Ladrillos: las principales fuentes de contaminación por partículas finas, que son emitidas a la atmósfera, más de 2 mil hornos de carbón operan, muchos ilegalmente, liberando humo y gases tóxicos; éstos forman un cinturón de contaminación, que aporta cerca del 60% de la contaminación atmosférica.
Contaminación Industrial y agrícola: las actividades industriales, la agrícola y la minería contaminan los cuerpos de agua, mientras que la producción de ladrillo y la quema de carbón dañan el aire.
Por otro lado, los sistemas de saneamiento deficientes, con el aumento en las descargas tóxicas de fábricas, como la curtiduría, a los cuerpos de agua, así como la mala gestión de residuos que prácticamente son depositados en las calles, carreteras y cualquier espacio público.
El río Buriganga dejó de tener vida en el 2016, sobreexplotado por las fábricas de cuero del barrio de Hazarigagh, envenenado por las descargas toxicas, como por la falta de sistemas de saneamiento y la mala costumbre de los pobladores de tirar la basura al agua. Los niveles de oxígeno en su caudal, del que se abastecen unas 180 mil personas, cayeron tanto que los peces que sobrevivían a duras penas acabaron flotando por la gran cantidad de cromo presente en el agua.
La contaminación del aire también alcanzó niveles tan peligrosos que las afecciones respiratorias y de piel se dispararon, los grupos ecologistas señalaron a Hazaribag como uno de los lugares más contaminados del planeta, y la situación derivó en una crisis medioambiental y sanitaria que obligó al Gobierno a tomar medidas: en abril del 2017 ordenó la reubicación de unas 150 curtidurías que, por si fuera poco, a menudo utilizaban mano de obra infantil, a algunas que se resistían incluso se les cortó el suministro eléctrico.
Para que nos demos una idea de lo que pasa, imagina una gigantesca tubería que descarga en la orilla del río un caudal que cambia de color, con espuma blanca y líquido de tonos que van del carmesí al azul, el olor es intenso, pero algunos lugareños se acercan hasta ahí todos los días, esperando que las fábricas descarguen. La razón es sencilla: los peces mueren al instante y es más fácil recogerlos cuando flotan que lograr que muerdan el anzuelo o sean atrapados por una red. Este pescado es vendido en los mercados locales.
Por si fuera poco, existe otra contaminación invisible a la que pocos prestan atención, pero que también tiene consecuencias graves: la acústica. Bastan unos minutos en las calles de Dacca para sentir que los oídos sufren una agresión constante. Al final la población se acostumbra a este ruido ininterrumpido que, en mediciones realizadas, superan los 80 decibeles, lo que es un peligro para la salud. Muchas personas no presentan efectos inmediatos, pero acuden al médico pensando que es una infección en el oído, cuando lo que sufren es una sordera irreversible causada por el entorno.
La sordera es lo más evidente que causa el exceso de ruido elevado, pero hay otros efectos secundarios que van desde el dolor de cabeza y los mareos, hasta alteraciones del sueño, porque el ruido no desaparece por la noche. Incluso los fetos pueden verse afectados, ya que provoca alteraciones en el sistema nervioso, no crecen adecuadamente tras su nacimiento.
A pesar de los esfuerzos realizados y lograr un descenso del 2.1% en la contaminación por partículas en el 2020, la contaminación en Bangladesh se ha mantenido en 14 y 15 veces superior a la marcada por la IMS, los habitantes de la zona con peor calidad del aire del país, el distrito de Gazipur, vivirían una media de 8.3 años más si los niveles de contaminación descendiesen a términos considerados como saludables.
Este país se convierte en un ejemplo de lo que no debe de hacer para vivir en una contaminación que sólo se ha visto en películas de ciencia ficción, donde los cerros de basura y los peces con tres ojos sólo son parte del imaginario del escritor. Te invitamos a que no dejemos que nuestro Zacateas y nuestro México puedan llegar a parecerse en algo a Bangladesh.

