Luna Nueva: Mexicanos al grito de auxilio

Sin afán de politizar, legitimar, descalificar o apoyar ninguna de las muchas manifestaciones masivas que se han presentado los últimos meses en México, puedo afirmar que es evidente el descontento social que priva en el país, a pesar del discurso oficial.

Entiendo perfectamente que siempre habrá dos versiones de un hecho, que hay seguidores y detractores, que hay quien apoye y quien esté en desacuerdo, eso siempre existirá, pero es innegable que las cosas no están bien en México, no al menos como desde Palacio Nacional nos quien hacer creer a los mexicanos y al mundo entero.

De ser así, ¿por qué tanta gente sale a protestar? Hoy campesinos, mañana transportistas, ayer maestros, luego madres buscadoras… a esas visibles y ruidosas manifestaciones se suma el silencio ensordecedor de las hordas de desempleados de instituciones públicas –por ejemplo del Poder Judicial– y de la iniciativa privada, porque es casi una titánica hazaña mantener a flote una empresa y lo vemos casi todos los días; sólo en Zacatecas vemos cómo abren y cierran al poco tiempo tiendas, restaurantes o pequeñas empresas de diversos giros.

Por un lado vemos a trabajadores de la salud exigiendo mínimas condiciones para prestar un servicio digno a la ciudadanía –insumos, medicamentos, equipo, médicos–; a maestros defendiendo derechos sindicales que ven cómo se derrumban de un plumazo a pesar de que costaron años de lucha; campesinos mendigando atención al campo; transportistas que denuncian robos y extorsiones a lo largo y ancho del país…

Todo se lee como algo general, como muy lejano, como ajeno a nuestra realidad, pero… lamentablemente, no lo es y lo que esos mexicanos hacen al protestar se puede traducir en un grito de auxilio, de un grito de desesperación que pide ayuda al verse rebasados por la injusticia, la incongruencia y la simulación.

Y, contrariamente a lo que lógicamente se espera del Gobierno Federal –que ponga atención, busque soluciones o al menos respete la libertad de manifestación–, de la Presidenta para abajo gastan tiempo y recursos para desestimar, descalificar y criminalizar a quien se expresa en contra de su régimen.

Y en ese esfuerzo por descalificar caen no en una, sino en muchas contradicciones: dicen que el pueblo primero, pero con vallas de acero y de 3 metros altura, se protege a sí mismo y no le da su lugar al pueblo que dice representar; dicen que la oposición está derrotada, pero la culpan de organizar contra el gobierno a sectores completos, entones ¿tiene o no tiene poder de convocatoria la oposición?

No tengo datos, ni claros ni imprecisos, pero me parece muy sospechoso que el famoso «bloque negro» sólo aparezca en manifestaciones contra el régimen, jamás en las marchas de apoyo a Sheinbaum y la 4T, ¿ellos mismos lo financiarán? De ser así, qué grave.

Muchos están encantados con este gobierno porque reciben dinero sin el mínimo esfuerzo; sólo en 2024, más de 431 mil zacatecanos ya habían recibido becas, pensiones y Programas del Bienestar, según reporta la página oficial de gobierno respecto a dichos programas.

Pero, insisto, pocos son los que se detienen a analizar de dónde salen esos recursos; una gran parte de los recortes presupuestales, como a salud, educación o cultura, por ejemplo.

Mi padre dice que tiene 54 años afiliado al ISSSTE, y que en todo ese tiempo nunca había estado tan mal como ahora y dice en tono de resignación: «batallamos todos los viejitos para surtir recetas, no hay médicos y las citas con especialistas tardan meses». Él lleva dos años esperando una cirugía que cada vez ve más lejos.

Eso sí, el Gobierno Federal invierte en un programa casa por casa que ni resuelve ni atiende a cabalidad a los adultos mayores, mucho menos les lleva medicamentos.

En 2025, el Gobierno de México destinó 850 mil millones de pesos sólo para los Programas para el Bienestar, casi equiparables con los 918 mil millones de pesos que le dio al sector salud luego de un recorte real del 11% respecto a 2024, que afectó directamente a la población que carece de seguridad social (IMSS e ISSSTE), según un estudio del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

El campo sólo recibió 74 mil millones de pesos y es el que nos da de comer a todos los mexicanos.

¿A dónde van todos los recursos que recortan a salud, educación, cultura, campo, etc?, a las bolsas de los políticos corruptos que han sido escándalo los últimos años y a los Programas del Bienestar, para asegurar el voto ciudadano en cada elección, y eso no es que me lo dijera algún político, me lo dice gente común y corriente que gustosa recibe el dinero y alaba y defiende a Morena por ello.

Los miles de mexicanos que han salido a gritar su inconformidad contra el gobierno no mienten: la inseguridad existe, todos los días desaparece gente, cada día hay menos medicamentos disponibles, han asesinado a 10 alcaldes en los últimos 12 meses –la vergonzosa y fatídica lista, la inició el 6 de octubre de 2024 con el asesinato de Alejandro Arcos Catalán (PRI), alcalde de Chilpancingo, Guerrero y el último fue Carlos Manzo, el 1 de noviembre de 2025–. No es mentira lo que se denuncia.

En Michoacán se denuncian extorsiones a los aguacateros y limoneros y en el resto del país es indistinta la ocupación de la víctima.

Tampoco es mentira que en Morena hay muchos políticos ligados a los cárteles, como Adán Augusto con La Barredora o todos los implicados en el escándalo del huachicol fiscal, que dicho sea de paso es el esquema de corrupción más grande de la historia de México… pero la orden desde Palacio Nacional, en lugar de atender al pueblo, escucharlo y respetarlo, es descalificar las marchas, agredir a los que participan en éstas y criminalizar la libertad de expresión…

Con tanto «desorden» en el país y un gobierno sordo, ciego, insensible y mitómano, mi imaginación viaja en la máquina del tiempo y, con las particularidades del tiempo, tecnologías e ideologías de la época, veo que así se empezó a incubar la revolución mexicana en 1910.