La felicidad

«Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias» —John Locke (1632-1704)

El 20 de marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera, se celebra el “Día Internacional de la Felicidad”, proclamada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas desde el año 2012. La resolución reconoce además la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos.

La palabra “felicidad” proviene del latín: (felicitās, –ātis). En el vocablo griego la palabra es eudaimonía (εὐδαιμονία-αϛ, ή) que proviene del adverbio (ɛὗ) que significa bueno y daimon (δαίμων-ovoϛ, ὀ/ἡ) divinidad y se refiere a una vida virtuosa y plena. En la Antigua Grecia el daimon era una fuerza divina o espíritu intermediario entre dioses y hombres, divinidad que interviene en el destino de los humanos.

Origen del día internacional de la felicidad

Esta celebración fue propuesta por el Reino de Bután, un pequeño país del sur de Asia, ubicado en la cordillera del Himalaya, el rey de Bután decidió que la filosofía de su gobierno se basaría en la felicidad de sus súbditos y desde principios de la década de 1970 creó el concepto de Felicidad Nacional Bruta (FNB), priorizando la FNB sobre el Producto Nacional Bruto.

La FNB se calcula midiendo nueve puntos: el bienestar psicológico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el gobierno.

Concepciones filosóficas de la felicidad

Entre algunas de las concepciones filosóficas de la felicidad está la de Aristóteles que manifestó que la felicidad ha sido identificada con diversos bienes, con la virtud o la sabiduría práctica o con la sabiduría filosófica o con todas ellas acompañadas o no de placer, o con la prosperidad. Aristóteles identifica la felicidad con ciertas actividades de carácter intelectual razonable y a la vez moderada realizadas de forma virtuosa.

San Agustín se refirió a la felicidad como fin de la sabiduría, como la posesión de lo verdadero absoluto y en último término, la posesión (fruitio) de Dios. Para San Buenaventura, es el conocimiento, amor y posesión de Dios.

Santo Tomás, definió la felicidad como «un bien perfecto de naturaleza intelectual». La felicidad no es simplemente un estado del alma, sino algo que el alma recibe desde fuera, pues de lo contrario la felicidad no estaría ligada a un bien verdadero.

En la Crítica de la razón práctica, Kant manifestó que la felicidad es «el nombre de las razones subjetivas de la determinación» y, por tanto, la felicidad es un concepto que pertenece al entendimiento; no es el fin de ningún impulso, sino lo que acompaña toda satisfacción.

¿En qué consiste la felicidad?

La felicidad tiene un papel relevante en nuestras vidas y bienestar y se interpreta de manera diferente en las diversas culturas y personas, así como en el momento histórico y social. La felicidad no puede consistir en una sola actividad de la persona porque hay factores externos que no dependen del sujeto, tales como la salud, el sufrimiento, etc.

Los subjetivistas extremos dirían que alguien es feliz cuando nos referimos a un estado psicológico subjetivo; para el subjetivista una persona es feliz si consigue los valores que le parecen importantes; en cambio para el objetivista una persona no puede ser considerada feliz si no vive una vida buena relativa a un ideal objetivo.

En la actualidad hay quienes definen a una persona feliz como alguien que está “satisfecho” con su vida, que tiene una vida plena. Hay quienes consideran que la felicidad es poseer riquezas, poder, posición social, aunque algunas veces estos elementos también son causa de infelicidad.

Lo que constituye la felicidad para otras personas es tener salud, fuerza, belleza, habilidades físicas, sin embargo, pueden ser poco duraderos. El ser humano es competitivo por naturaleza y trata de obtener algo más o mejor que los demás para lograr la “felicidad”, aunque ésta puede ser efímera. También hay quienes distinguen el placer sensual o intelectual como “elementos” de la felicidad, pero son sólo elementos.

Para otras personas, la felicidad no es sólo poseer todo lo que desean, sino escoger sentirse bien con lo que tengan, es la actitud ante la propia vida. Por último, la felicidad puede consistir en algo superior al hombre, que es Dios (el hombre no puede ser feliz sin Dios), como el objeto necesario y suficiente de la felicidad.

La verdadera felicidad es entendida como una armonía del sujeto con la naturaleza, los demás y Dios. Esta armonía es posible por el amor: el principio de la verdadera felicidad es el verdadero amor que es un principio unificador. La paz y la armonía son el fruto de la felicidad.

Esta celebración representa una excelente oportunidad para reflexionar sobre el tema y transmitir un mensaje de solidaridad y esperanza a todas aquellas personas que sufren a consecuencia de las guerras, el hambre y las desigualdades.

1 comentario en “La felicidad”

  1. Licenciada Dina:

    La felicito por esa extraordinaria y profesional manera de escribir su columna.

    La de hoy está muy interesante y me encantó.

    Le mando un fuerte abrazo !!!

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