Es inverosímil, increíble o absurdo cómo los últimos grandes proyectos anunciados por todo lo alto por la 4T, presentados al pueblo como magnánimas obras –al menos así nos las venden–, en muy poco tiempo han quedado sólo como ocurrencias qué lejos de legitimar o sumar bonos al gobierno, lo hacen quedar muy mal.
Basta con observar un poco, pero con atención, algunos de los grandes anuncios tanto del gobierno federal como del estatal, ambos, abanderando a Morena…
El aeropuerto Felipe Ángeles, la Refinería Dos Bocas y el Tren Maya a nivel federal. En Zacatecas baste mencionar dos que comparte con el gobierno federal: Milpillas y el programa de Autosuficiencia de Frijol y uno propio, el viaducto elevado, popularmente conocido como segundo piso.
Hemos sido testigos del rotundo fracaso de estos proyectos en los que se han gastado millones de pesos. ¿Será que de verdad son sólo ocurrencias para embaucar al pueblo con grandes anuncios que nunca aterrizan?
Es sumamente grave e irresponsable hacer anuncios sin los planes necesarios, sin los estudios de impacto, sin calcular costos –de todo tipo–, sin prever los riesgos y “diseñar” cualquier cosa desde el desconocimiento, sólo porque se le ocurrió a alguien o porque en el papel, desde el escritorio todo parecía factible.
Pero… si no es ocurrencia y si sí se cubrieron todos los requerimientos necesarios para ejecutar obras de tal envergadura, entonces, ¿dónde está la falla?
No quisiera creer que hay un nivel de perversidad nunca antes visto en México, lo quiero descartar, pero entonces, insisto, ¿dónde está la falla?
Es evidente e innegable que reina la corrupción, la ambición desmedida de algunos y el descuido, pero lo más grave pudiera ser la falta de supervisión o de interés de los gobiernos o –ya en otra escala que en realidad–, sería una aberración que la ineptitud venga desde arriba, eso, además de grave es decepcionante, desmoralizante y muy preocupante.
En cada obra o programa fracasado la ciudadanía es la que paga los platos rotos, porque mientras se gastan millones de pesos en lo que parecen caprichos del gobierno, ya sea federal o estatal, hay una infinidad de carencias que parece son ajenas a la clase gobernante.
Veamos algunas fallas: para construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) fue cancelado el Aeropuerto Internacional de México, impulsado por Enrique Peña Nieto; la justificación que dio Andrés Manuel López Obrador fue que era una obra faraónica, con exceso de lujos innecesarios.
El AIFA, a pesar de todo lo que se ofreció, quedó con infraestructura incompleta –no están terminados la pista central, la torre de control, las plataformas, las vías de acceso, el hotel… etc.–; le falta conectividad –no tiene acceso directo desde Ciudad de México ni otras entidades–; se inunda y además no es rentable, para su funcionamiento requiere de subsidios.
La refinería Dos Bocas fue proyectada inicialmente en 8 mil 900 millones de dólares, pero ha aumentado en 135% su inversión hasta alcanzar 20 mil 959 millones de dólares, lo que la convierte en la refinería más cara del mundo y aunque ya está en operaciones, nunca ha llegado a su máxima capacidad.
De acuerdo con reportes periodísticos, el Tren Maya pierde 7.1 millones de pesos al día y mueve apenas 30.17% de su meta diaria; desde su inauguración en diciembre de 2023 ha movido poco más de dos millones de pasajeros, que está muy lejos de la meta que ofreció de trasladar a 8 mil 200 personas diarias.
En el ámbito estatal, la fallida construcción del Segundo Piso era casi una profecía anunciada, sobre todo cuando en público y casi seguramente en privado, el gobernador afirmó soberbiamente que el viaducto elevado se construía porque se construía, se interpretó más a capricho que a obra planeada
La historia de Milpillas va por donde mismo; el Gobierno Federal adoptó el proyecto como una obra emblemática, la obra, retomada de gobiernos anteriores, le fue vendida a la Presidenta como la panacea para resolver la crisis hídrica en Zacatecas y ella la compró. Para entonces, ¿la Presidenta sabría que los zacatecanos que habitan los municipios donde se proyecta la construcción de la presa se oponen a la obra?
El programa de Autosuficiencia de Frijol fue lanzado por todo lo alto; la presidenta Claudia Sheinbaum vino personalmente a Zacatecas a presentarlo, programa y eventos de los que felizmente se colgó el gobernador David Monreal.
Y para muestra un botón: un boletín emitido por Gobierno del Estado el 20 de junio de 2025 llevó por título: “Estamos preparados para producir el frijol que alimentará a México”, señala el gobernador David Monreal en el arranque del programa de autosuficiencia. El documento fue ilustrado con una fotografía en la que el mandatario posa sonriente con funcionarios federales y estatales y algunos productores.
Y así en cada evento, Monreal se atribuía mérito en el programa frijolero, que dicho sea de paso, no es creación de la 4T, sino el mismo que operaban los gobiernos priístas.
Ahora que las cosas no salieron como en el papel y que los campesinos –a quienes instaron a sembrar más para abatir la importación de frijol– denuncian coyotaje, corrupción y desatención, entre otras cosas, ninguna autoridad asume su responsabilidad y dejan solos a los productores.
Ahora sí la Nueva Gobernanza se deslinda del programa frijolero, diciendo que no le compete porque el programa es federal.
El costo lo pagamos los ciudadanos, porque en lo que los agricultores buscan la atención que les niega la misma autoridad que les prometió cobijo… Todos somos rehenes de dos frentes: del descontento de los campesinos que colapsan la movilidad en la ciudad y carreteras y del gobierno que es incapaz de poner orden, dar la cara y ofrecer soluciones. En todos los casos, todas las obras y programas se anunciaron como las obras y programas que impactarían positivamente, sin embargo, no sólo no cumplieron sus objetivos, sino que se han convertido en un lastre, entonces… ¿dónde está la falla?

