Árboles líquidos urbanos, una opción que implementa Serbia

Los árboles líquidos son una innovadora solución biotecnológica diseñada por científicos serbios, consistente en tanques de agua con microalgas que realizan fotosíntesis para capturar CO2 y liberar oxígeno. Son entre 10 y 50 veces más eficientes que los árboles maduros y se implementan en zonas urbanas densas donde plantar vegetación tradicional es difícil.

En Serbia cerca del 59% de la población vive en entornos urbanos donde la contaminación del aire y la falta de espacios verdes dificultan la supervivencia de la vegetación tradicional. Desde 2021, la ciudad de Belgrado tiene el primer prototipo de Árbol Líquido, una solución desarrolla por el Instituto de investigación Multidisciplinar de la Universidad de Belgrado, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El dispositivo es llamado LIQUID 3, se ubica en la calle Makedonska y funciona sin raíces ni suelo, con el objetivo de purificar el aire en zonas donde plantar árboles resulta inviable.

El sistema consiste en un tanque transparente con 600 litros de agua y microalgas locales; estas microalgas absorben dióxido de carbono mediante un sistema de bombeo y liberan oxígeno al entorno. Según datos del Instituto, la eficiencia de las microalgas supera entre 10 y 50 veces la capacidad de los árboles convencionales en la captura de CO2. Un módulo puede igualar la función depuradora de dos árboles maduros o de 200 metros cuadrados de césped.

El proyecto no sólo ofrece un beneficio ambiental, sino que también redefine el espacio público. El dispositivo incluye un banco integrado, puertos USB para cargar dispositivos móviles y paneles solares que suministran energía renovable.

El sistema desarrollado por investigaciones locales y el respaldo de la ONU propone una alternativa ecológica y multifuncional para áreas urbanas afectadas por la contaminación ambiental y la carencia de zonas verdes.

El mantenimiento del sistema se realiza cada mes y medio; durante este proceso, se retira la biomasa generada por el crecimiento de las microalgas, que luego pueden emplearse como biofertilizante en la agricultura. Esta característica fomenta un modelo de economía circular, el diseño modular permite su adaptación a diferentes entornos urbanos y posibilita su replicación en otras ciudades.

Es de destacar que todo el organismo de la microalga participa en la fotosíntesis, mientras que en los árboles convencionales sólo las hojas cumplen esa función. Este mecanismo incrementa la eficiencia en la captura de carbono y facilita una alternativa en espacios donde la vegetación tradicional no prospera debido a la contaminación o falta de suelo.

Serbia enfrenta desafíos ambientales derivados de la utilización intensiva de carbón y la rápida expansión urbana. Las ciudades registran altos niveles de partículas contaminantes, lo que afecta la salud pública y la calidad de vida.

El desarrollo de árboles líquidos representa una opción para mejorar la calidad del aire en áreas donde la plantación de árboles no es fácil, este proyecto busca sumar tecnología a la infraestructura urbana sin reemplazar los ecosistemas naturales.

El costo de instalación y mantenimiento de los módulos es superar al de la plantación de árboles convencionales. Algunos expertos señalan que la compensación de emisiones generadas durante la fabricación de los dispositivos podría demorar más de diez años, de acuerdo con el análisis del Instituto de Investigación Multidisciplinar de la Universidad de Belgrado.

A pesar de los costos, la solución responde a la necesidad de espacios verdes en ciudades densamente pobladas y puede integrarse en áreas críticas donde otras intervenciones no son viables.

Estos dispositivos ofrecen una alternativa temporal o complementaria a la vegetación natural, sin pretender sustituir a los bosques ni a los árboles convencionales. El PNUM aclaró que el objetivo es proporcionar aire más limpio y dotar a la ciudadanía de mobiliario urbano multifuncional, mientras se evalúa la viabilidad del sistema a mayor escala.

Actualmente el prototipo de LIQUID 3 continúa en fase experimental, se evalúa la posibilidad de ampliar la red de dispositivos en otras ciudades serbias y europeas. La integración de paneles solares, bancos y puertos USB facilita la aceptación ciudadana y permite la utilización de tecnologías de carácter sostenible en el espacio público. El modelo se puede adaptar para instalarse en colegios, hospitales, estaciones de transporte y otros puntos estratégicos.

De acuerdo con el PNUM, la biomasa de microalgas extraída durante la limpieza regular podría usarse como fertilizante, promoviendo la economía circular en la región. El experimento aporta información concreta para futuras soluciones tecnológicas orientadas a la purificación del aire y la mejora del entorno urbano.

En Serbia, la experiencia con los “árboles líquidos” ofrece datos sobre alternativas tecnológicas para zonas urbanas con restricciones ambientales y plantea nuevas posibilidades de aplicación en Europa. Quizás estaremos llegando al tiempo que las películas futuristas nos muestran: tener ciudades rodeadas de estos tanques.

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