Medio ambiente y futbol

El Mundial de Futbol arranca este día. La inauguración en las tres sedes será el tema de hoy. Es el torneo más grande de la historia: participan 48 selecciones, se jugarán mas de 100 partidos y tres países, México, Estados Unidos y Canadá, comparten la organización. Pero este gran espectáculo se realiza en un contexto climático muy distinto al de décadas pasadas.

Según estudios de la UNAM, investigaciones recientes advierten que el planeta alcanzó niveles de calentamiento hasta hace poco considerados como un límite crítico; en tal escenario, los científicos comienzan a analizar qué significa organizar competencias globales de gran escala en un planeta que se calienta.

La tierra ya superó los 1.5º C, meta que por décadas marco el punto para evitar impactos ambientales mucho más severos, apuntan especialistas del Programa de investigación de cambio climático (PINCC) de la UNAM.

Ante este panorama, los expertos aseveran que este contexto obliga a replantear la forma en que se organizan los grandes certámenes internacionales. Ya no vivimos en el planeta de décadas anteriores, las condiciones climáticas se transformaron y eso debería formar parte de cualquier decisión.

El crecimiento del torneo no sólo implica más equipos y partidos, sino también un aumento significativo en los desplazamientos internacionales. El informe de la FIFA Climate Blind Spot refiere que la edición del 2026 podría generar más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono, una cifra superior a la de ediciones anteriores.

Parte de estas emisiones está asociada a la logística global que rodea a la Copa del Mundo: viajes de selecciones, aficionados, patrocinadores, medios de comunicación y personal técnico. El tamaño del territorio que abarca el Mundial amplifica el impacto del transporte; la distancia entre las ciudades sede de América del Norte implica que muchos desplazamientos se harán por vía aérea, lo que incrementa de forma notable la huella de carbono del mundial.

El análisis climático del torneo no se limita únicamente a las emisiones directas generadas por el transporte o a la operación de los estudios. El informe internacional también señala que la exposición publicitaria global que genera un espectáculo de esta magnitud puede estimular el consumo de productos altamente emisores de carbono, como combustibles fósiles.

Los especialistas indican que los efectos pueden extenderse más allá de los partidos, el mundial tiene una exposición enorme: tres cuartas partes de la población del planeta están involucradas de alguna manera con la competencia y eso influye en patrones de consumo, lo que significa que parte de su impacto ambiental proviene de las actividades económicas que se intensifican cuando se organiza este tipo de eventos.

Frente a las advertencias de investigadores y organizaciones independientes, la FIFA sostiene que el Mundial 2026 puede reducir y mitigar su impacto ambiental mediante un plan integral de sostenibilidad. La estrategia busca medir las emisiones del torneo, reducir impactos locales y promover mejores prácticas en infraestructura, transporte y gestión de recursos, con el objetivo de dejar un legado positivo en las ciudades sede, que pueda ir desde el clima, derechos humanos, enfermedades o discapacidades.

En Houston, el comité anfitrión del Mundial 2026 se ha comprometido a abastecer con electricidad 100% renovable los principales sitios oficiales del torneo y a aplicar medidas de eficiencia energética, incluyendo la optimización de soluciones temporales de energía para reducir emisiones. En Atlanta, el Mercedes Benz Stadium, otra sede del torneo, opera con energía renovable y cuenta con más de 4,000 paneles solares instalados en el recinto como parte de su estrategia de sostenibilidad.

El plan incluye, además, compromisos en gestión de residuos y economía circular, con medidas para reducir el desperdicio de alimentos, reutilizar materiales de construcción e infraestructura temporal, y a mejorar los sistemas de reciclaje durante el torneo. En materia de uso de agua, la FIFA señala que impulsa tecnologías de riesgo más eficiente y prácticas de conservación de biodiversidad. Básicamente, se refiere a que las ciudades deben proteger la fauna y la flora en las áreas que puedan verse afectadas por el torneo.

Desde la perspectiva institucional, la FIFA presenta estas medidas como una respuesta alineada con su estrategia climática y con la creciente presión para que los grandes eventos deportivos reduzcan su huella ambiental. Sin embargo, el desafío central sigue siendo si este conjunto de iniciativas será suficiente para compensar el impacto de este torneo.

Por lo pronto, a ver la inauguración y disfrutar el partido de nuestra Selección Mexicana. ¡Vamos a ganar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *