
No, no nos referimos a la Comisión de Justicia de la 64 Legislatura que entonces presidía Juan Mendoza y que en tres años fue la menos productiva, al haber sesionado en menos de cinco ocasiones, delegando a la 65 Legislatura pendientes como la dictaminación de la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas del Estado de Zacatecas (que sigue en la congeladora).
Nos referimos a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de MORENA, que llega a tardar hasta siete meses para la resolución de un recurso de queja, como el marcado con el número de expediente CNHJ-ZAC-159/2026 y cuya resolución se publicó en estrados la noche de este martes 20 de octubre.
Como se recordará, el 18 de marzo de este año el diputado local Martín Álvarez Casio (paradójicamente, también presidente de la Comisión de Justicia en la 65 Legislatura) interpuso un recurso de queja ante la CNHJ en contra del diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar «por la posible comisión de actos contrarios a los principios y documentos básicos del partido».
Todo se derivó de reuniones que por aquel entonces había sostenido el legislador federal con diversas autoridades municipales que incluían a actores emanados de partidos de oposición, como el alcalde de Fresnillo, Javier Torres Rodríguez.

Al respecto, hay que precisar que para esas fechas se tenía el preámbulo (bastante anticipado) del proceso interno de MORENA para la designación de sus coordinaciones de sabe qué tanto y los reflectores se concentraban en quienes aspiraban al cargo estatal (que eventualmente sería la prepreprepreprecandidatura a la gubernatura), uno de los cuales era Ramírez Cuéllar.
Por aquel entonces incluso se dijo que el recurso de queja interpuesto por Álvarez Casio (cuasi eterno aspirante a la candidatura a la presidencia municipal de Fresnillo) era más una cortina de humo y hasta fuego amigo en medio de un ambiente enrarecido al interior del partido por la pelea de espacios.
Porque sí resultaban bastante curiosas sus declaraciones cuando cuestionaba: «Cómo puede ser posible que [Alfonso Ramírez Cuéllar] nunca se ha parado a buscar un solo voto para Morena en Fresnillo, pero sí viene a hablar de unidad con actores políticos del PRI y del PAN«.
Pues bien, luego de recibir el recurso de queja el 18 de marzo, casi un mes después (el 14 de abril) la CNHJ emitió un Acuerdo de Prevención para que el denunciante sustanciara su recurso con la presentación de pruebas adicionales y así proceder con la siguiente etapa del procedimiento sancionador ordinario.
Dos días después, el 16 de abril, se realizó el desahogo del acuerdo de prevención para sustanciar el recurso de queja. Para el 12 de mayo (dos meses después de iniciado el caso) se emitió el Acuerdo de Admisión y Medidas Cautelares (o sea, el recurso ya reunía los requisitos para empezar a valorar la queja).
El 21 de agosto la CNHJ emitió la citación para audiencia estaturaria que se celebraría el 7 de septiembre, a fin de desahogar pruebas y alegatos de ambas partes. Luego, el 22 de septiembre se aprobó el cierre de instrucción y quedó en estado pendiente de dictar resolución.
El pasado 15 de octubre (prácticamente siete meses después de iniciada la queja), en sesión ordinaria, el pleno de la CNHJ dictó su resolución, que sería publicada en estrados la noche del martes 20 de octubre (pese a que el documento está firmado en fecha 19 de octubre).

¿Cuál fue el sentido de la resolución al recurso de queja presentado por Martín Álvartez Casio? Que fueron infundadas las conductas atribuidas a Alfonso Ramírez Cuéllar, porque sus reuniones con actores políticos de otros partidos había sido atendiendo a su función como legislador federal, lo que le permitía cierto margen de tolerancia que no atentaba contra los principios de MORENA.
Esta resolución llega casi un mes después de que concluyera el proceso interno para la designación de coordinaciones estatales de sabe qué tanto, y muchísimo después de que bajaran de dicha contienda al senador Saúl Monreal (de cuyo equipo forma parte el diputado local Martín Álvarez Casio), luego del candado antinepotismo electoral.
Lo anterior deja ver que, al menos al interior de MORENA, no surtiría efectos ese fuego amigo para descalificar a otros contendientes por un mismo cargo en el proceso interno de selección de coordinaciones de sabe qué tanto. Y no tanto porque los recursos de queja puedan o no estar fundados y motivados, sino más bien por la tardanza en dictar resoluciones de la CNHJ.
En contraparte, hay otros casos que podrían escapar de este supuesto, como el marcado con el número de expediente CNHJ-ZAC-360/2026 en contra del alcalde de Villanueva, Rogelio González Álvarez Chailito, iniciado desde el pasado 16 de junio.
También nos remitiría al caso marcado con el número de expediente CNHJ-ZAC-412/2026, en contra del entonces representante de los jóvenes de MORENA, Jaime Castillo Castillo, iniciado el pasado 7 de agosto.
En ambos casos, aunque ya se habrían desahogado los acuerdos de prevención, así como de admisión y medidas cautelares, no parece que pronto se vaya a someter a consideración del pleno de la CNHJ los respectivos dictámenes de resolución, que en todo caso, viendo los calendarios de demora, podrían llegar hasta 2027, en la antesala de que inicie formalmente el periodo de campañas.
Si a eso sumamos el hecho de que, avanzado el proceso interno de MORENA para la selección de coordinaciones de sabe qué tanto, se ha incrementado el número de quejas interpuestas (y se prevé que aumente todavía más conforme avancen los calendarios del proceso interno), dichas resoluciones podrían tardar aún más. Sobre todo si hay otros casos que, por intereses políticos, ameriten mayor celeridad.
Estos dos casos pendientes de resolución sí dejan una lección muy clara: en MORENA tiene más peso el prestigio de candidateables que la corrección de conductas que sí atentan contra los principios del partido, pero que también pueden constituir faltas administrativas o la comisión de delitos.
A eso hay que atenerse, tanto las y los actores políticos, como la militancia de MORENA y, en última instancia, las y los zacatecanos: una justicia partidaria lentísima. Pero, pues, cada quién…


