Luna Nueva: Perspectivas…

Este martes vi en la calle una aleccionadora escena que movió cada fibra de mi ser, puso a trabajar a mis neuronas, aceleró mi corazón y sacudió mi fe: con azadón en mano, un hombre sin una pierna arrancaba la maleza que crecía sin control al borde de la banqueta.

Un par de muletas “descansaban” recargadas en un poste de concreto, mientras el hombre con una pierna del pantalón anudada, trabajaba afanosamente.

Me alejé de esa esquina casi de inmediato. Nadie notó mi presencia ni lo que había causado en mí lo que vi.

Muchas veces he escuchado, leído e incluso dicho que los límites están en la mente, pero nunca como este martes lo vi.

Todos los días gente extraordinaria vive como algo ordinario lo que para el resto pudiera ser un milagro.

En otras palabras: cada persona tiene su propia perspectiva de su realidad y eso pasa en todos los estratos sociales, en todos los entornos y en todas las esferas políticas, ¿esa será la razón por la que nuestros actuales gobernantes afirman que vivimos en un país que sólo ellos ven de primer mundo?

Y por la misma razón, ¿pensarán que nadie nota un cambio drástico en una relación de odio a casi amor?

Pues eso pasó. Después de casi seis meses de un despiadado pleito entre la panista Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, y la presidenta Claudia Sheinbaum, ahora, inesperadamente parece que no sólo hicieron las paces, sino que hicieron un pacto que beneficia a ambas partes.

Todo indica que el arreglo incluyó que Andrea Chávez no fuera candidata de Morena para la gubernatura de Chihuahua, y que la gobernadora en turno entregara a su fiscal, César Jáuregui, acusado de traición a la patria y recluido en el penal de Almoloya.

El misterioso movimiento se ampara –tal vez– en la corta memoria que tenemos en general, en lo rápido que cambian las publicaciones virales en redes y –sobre todo– en que las protagonistas –mujeres empoderadas– pueden hacerlo.

Para los que no recuerdan la historia va un resumen ejecutivo: en abril se conoció que agentes de la CIA colaboraron en la destrucción de un narcolaboratorio en Chihuahua sin permiso del Gobierno Federal.

La 4T, encabezada por la Presidenta, dijo que la presencia de agentes extranjeros en territorio nacional era una violación a la soberanía nacional y usaron ese evento para acusar a la panista de traición a la patria.

La gobernadora reviró a la Presidenta; le dijo que mientras ella combate al narcotráfico, ella –Sheinbaum– protege al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por EU de tener nexos con el narco.

Como dato relevante, hay que recordar que Andrea Chávez afirmó que metería a la cárcel a Maru Camos, cuando fuera gobernadora… ya no será. El exfiscal también se había salido “del huacal” buscando una candidatura por el PAN sin el visto bueno de la gobernadora.

Y después de todo esto, desde hace un mes, ya se apaciguó el pleito entre Campos y Sheinbaum.

En fin… cada quien interpreta como quiere o como puede lo que pasa en su entorno, igual que don Juan Gallo afirmó siempre que sus fantásticas historias eran verdad. Para él lo fueron, como esta, que le contó a mi abuelo una día cualquiera cayendo la noche:

–Ese día llegó don Juan ya metiéndose el sol y le dije, ‘véngase, vamos a platicar’ y le pedí a tu abuela que le preparara algo de cenar, pero me dijo que no quería nada, nomás un café y así empezó:

–¿Qué cree, Pablito? Vengo a platicarle algo. Soñé que allá en la Sierra de Botello hay ‘una relación’ grande –un tesoro– y lo vengo a invitar para ir a sacarlo.

–No, don Juan, vaya primero a ver si hay algo, entonces ya viene y me dice y ya vamos con toda seguridad.

–No, Pablito, yo todo lo que sueño, lo hago y me sale cierto. Yo he sacado dinero. No, Pablito, si le contara yo… si juera a mi casa viera todo lo que tengo yo.

–No, no, don Juan. Por esta ocasión no voy don Juan –no fui hija, porque le malicié que era otra de sus charras y ps la verdá yo tenía cosas que hacer y no fui.

Al día siguiente don Juan pasó por casa de mi abuelo con el burro con las cantinas puestas –un artefacto que se coloca a los costados del animal para que transporte objetos–; esta vez sólo llegó de pasada, no entró, llegó sólo a presumirle a mi abuelo:

“Ya ve, Pablito, no quiso ir. Yo le dije que todo lo que sueño me sale cierto y ps ya ve, traigo bien cargadas mis cantinas”.

Y así fue como don Juan vivió su propio milagro, aunque para mi abuelo sólo fue fantasía…

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