La pobreza es un problema persistente que aqueja al mundo entero, el país más pobre en 2025 es Afganistán. México es un país desigual, la distribución del ingreso dista mucho de ser homogénea entre la población nacional, de ahí que los estados con mayores niveles de pobreza por ingresos son también aquellos con mayores disparidades sociales.
De acuerdo con los resultados de 2024, la pobreza por ingresos disminuyó gracias al incremento al salario mínimo, los ingresos por remesas y, por último, los programas sociales. Sin embargo, el problema de la pobreza se ha agudizado y se ha perpetuado en el sureste del país: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Puebla son las entidades que se han mantenido con los mayores porcentajes de población en situación de pobreza multidimensional.
La razón principal del rezago social de estas entidades consiste en que éstos muestran un alto porcentaje de carencias en materia educativa, baja cobertura de servicios básicos en la vivienda, y un bajo acceso a la seguridad social y un ingreso bajo asociados a la informalidad.
En mayo de 2006 se creó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Dicho organismo estableció los lineamientos y criterios para la definición, identificación y medición de la pobreza en México, considerando el carácter multidimensional de la concepción de pobreza contenida en la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), con el objetivo de evaluar la política nacional de desarrollo social.
El CONEVAL fue creado como un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, con autonomía y capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza en México, que permitía mejorar la toma de decisiones en la materia.
La medición de la pobreza le fue conferida al INEGI, de acuerdo con la reforma constitucional publicada el 20 de diciembre de 2024 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y este año por primera vez el INEGI realiza dicha medición.
Principales Resultados de Pobreza en Zacatecas 2018-2024
En el año 2018, el 49.2% de la población de Zacatecas se encontraba en situación de pobreza, mientras que en la medición realizada por el INEGI del año 2024, a pesar de que Zacatecas registró disminución de 12.8 puntos porcentuales, se ubicó en el octavo lugar de los estados con mayor porcentaje (36.4%) de población en situación de pobreza.
Sin embargo, el número de carencias promedio pasaron de 1.9 en 2020 a 2.0 en 2024; la pobreza moderada pasó de 45.6% a 32.9%, pero las carencias promedio pasaron de 1.7 a 1.9; por último, la población en pobreza extrema pasó de 3.6 en 2018 a 3.5 en 2024 y las carencias promedio fueron de 3.4 y 3.3 respectivamente.
Población con carencias sociales
La salud se deterioró. De acuerdo a la población vulnerable por carencias sociales: entre 2018 y 2024 la carencia social que reportó el incremento más elevado fue la carencia por acceso a los servicios de salud, al pasar de 183 mil personas (11.7%) a 561 mil 300 (33.8%).
La población con rezago educativo en 2018 eran 336 mil 400 personas (20.8%) y bajaron a 312 mil en 2024 (18.8%); en 2018, un total de 995 mil 800 personas (61.6%) carecían de acceso a la seguridad social y en 2024 la cifra bajó a 879 mil 600 (52.9%).
En 2018, 87 mil 500 personas (5.4%) presentaron carencia por calidad y espacios de la vivienda, en 2024 se redujo a 51 mil 600 (3.1%); la población con carencia a los servicios básicos en la vivienda pasó de 168 mil 800 (10.4%) en 2018 a 90 mil 900 personas (5.5%) en 2024. La carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad pasó de 280 mil 500 personas (17.4%) en 2018 a 187 mil 400 (11.3%) en 2024.
Situación de vulnerabilidad
En el espacio del bienestar económico se identifica a las personas cuyos ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requieren para satisfacer sus necesidades de forma mensual. Para este indicador, se toman como base las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI) y las de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), según ámbito rural y urbano.
En 2018 en la entidad, 237 mil 400 personas (14.7%) tenían un ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos (LPEI) y en 2024 la cifra bajó a 216 mil 300 (13.0%); entre 2022 y 2024, la población con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingreso (LPI) (valor monetario de la canasta alimentaria más la canasta no alimentaria por persona al mes) pasó de 946 mil 500 (58.6%) a 744 mil 900 personas (44.8%).
Perpetrar y perpetuar la pobreza desde el poder
Los programas sociales que se han implementado en México para el combatir la pobreza sufren modificaciones en cada cambio del régimen de gobierno, muchas veces son lo mismo, pero con distinto nombre, para imponer su sello y otorgando legitimidad al discurso del gobierno.
Las políticas públicas dirigidas a los programas sociales pueden reducir la desigualdad y la pobreza siempre y cuando se focalicen en los municipios con mayor incidencia de pobreza y en los hogares de más bajos ingresos, ya que una gran parte de la población rural no tiene acceso a los programas, lo que perpetúa la pobreza. Si no existe una buena focalización, los programas pueden incrementar la desigualdad y no tener efecto positivo en la pobreza.
Desafortunadamente, las poblaciones que viven en localidades aisladas, dispersas o de difícil acceso; las poblaciones indígenas; la población infantil y juvenil, así como la femenina, las personas de edad avanzada, son grupos específicos vulnerables a caer en situación de pobreza en nuestro país.
Por desgracia, en el ejercicio del poder, muchos gobernantes (de todos los niveles) se aprovechan de la vulnerabilidad de las personas en condiciones de pobreza, pobreza extrema y hasta los de mentalidad pobre y utilizan ilegalmente los programas sociales con fines electorales para regular y controlar la vida de la población, a través de operadores políticos condicionan los beneficios a cambio del voto. Por lo tanto, no les interesa reducir la pobreza, sino perpetuarla, ya que si deja de haber pobres se acaba el clientelismo.
Consideraciones finales
El objetivo de los programas sociales para combatir la pobreza y reducir las brechas debe garantizar mejores niveles de bienestar en las personas beneficiarias, focalizando los programas a la población objetivo más vulnerable de forma eficiente y eficaz, que se puedan medir el impacto y evaluar los resultados y en caso necesario realizar acciones correctivas en los programas.
Debe haber transparencia en la rendición de cuentas de los recursos asignados dichos programas, asegurar el acceso a los servicios, la educación debe ser gratuita y de calidad.
La dimensión de “acceso a la salud”, debe significar que se disponga de infraestructura suficiente y adecuada, atención médica oportuna y abasto de medicamentos, para este derecho básico. El gobierno prometió “un sistema de salud mejor que Dinamarca” y en Zacatecas creció la carencia por acceso a los servicios de salud.
En 2016 el 72.5% de la población adulta tenía sobrepeso u obesidad. Es necesario asegurar que todas las personas tengan acceso regular a una alimentación suficiente y de calidad que les permita llevar una vida saludable.
Crear oportunidades de acceso a empleos formales, ya que existe una fuerte relación entre el nivel de ingreso y acceso a la seguridad social y su condición laboral que repercute en la pobreza y en el acceso a bienes y servicios que permitan a las personas una mejor calidad de vida. La falta de oportunidades de miembros de familias disfuncionales expone al riesgo de caer en manos del crimen organizado.
Más que transferencias se requiere recuperar el crecimiento económico, atraer inversiones que generen empleos bien remunerados, ya que llegará el momento en que será difícil mantener el gasto de los programas sociales.

