Medidas desesperadas

En su obra más conocida, El Príncipe, Nicolás Maquiavelo afirmaba que en el juego del ejercicio del poder «es mejor temido que ser amado«, pero con una condición: que ese temor no cruce la línea y despierte el odio de sus súbditos. Porque cuando se rompe esa frontera, el odio conducirá a la conspiración y, en última instancia, a derrocar un gobierno.

Ciertamente, al gobernador David Monreal nunca le funcionó eso de «ser amado«: no tiene carisma, nunca infundió respeto, se duda de su inteligencia y adolece cada vez más de legitimidad. Pero la política del temor que hoy caracteriza a la «nueva gobernanza» no es propiamente atribuible al gobernador. Él simplemente se negó a asumir el cargo para el que fue electo y delegó su responsabilidad a una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas.

A diferencia de la filosofía, si algo nos ha enseñado la literatura es la verosimilitud en los mundos posibles, una capacidad para ser creíbles, por probables, bajo ciertas circunstancias, como el personaje de la Reina de Corazones en aquella novela de Lewis Caroll, Alicia en el País de las Maravillas, que hoy se nos muestra en una alegoría de quien exige cortar cabezas cuando no se cumplen sus caprichos.

Mientras David Monreal es «el rey que va desnudo«, consecuencia de haber vivido tanto tiempo en su burbuja del bienestar, al interior de su gabinete él mismo ha ido despertando un sentimiento de ingratitud: quien lo dio todo en su nombre, sin el reconocimiento debido.

Ese sentimiento muy pronto puede transformarse en rencor con la facilidad de una «instrucción», como las dadas desde mediados de septiembre y durante el mes de octubre para promover a como dé lugar, y con una misma línea discursiva, a la senadora Verónica Días Robles en la ruta al 2027. ¿Pero quién sigue las instrucciones de quién?

La discreta promoción la inició el propio gobernador David Monreal durante su gira para asistir a diversos informes de actividades en los municipios, y el incómodo momento durante el informe de actividades del diputado federal Carlos Puente a finales de septiembre derivó en reiterar la instrucción, ahora en otro tono, en el que exigía poner todo el aparato de estado a disposición de la senadora.

Sin embargo, la instrucción seguía mostrando resistencias al interior del gabinete de la «nueva gobernanza», lo que llevó a medidas desesperadas que se dejaron ver hace unos días en el primero de diversos eventos en municipios con motivo de los informes regionales de actividades de la senadora Verónica Díaz Robles.

Por una parte, bajo amenaza, funcionarios y funcionarias de primer nivel, así como diputados y diputadas del oficialismo, se vieron obligados a asistir a dichos eventos para sonreír y aplaudir y echar porras. Pero más allá de la amenaza, aún siguen las resistencias.

Lo anterior no evitó que la burocracia fuera llevada con engaños a los eventos de la senadora, como ocurrió con personal de la Secretaría del Campo, al que habían dado la instrucción de acudir a «un evento» a Jerez (incluso trasladándose en vehículos oficiales), sin precisarles que se trataba del informe de actividades de Verónica Díaz Robles. Y la misma dinámica se registró en otras dependencias, como pudimos constatar en este espacio.

Además, desde la «nueva gobernanza» se han detectado otras actividades de promoción para quien aspira a la candidatura a la gubernatura en el 2027, como el pasado viernes 17 de octubre, cuando el gobernador David Monreal asistió a la comunidad de Plateros, en Fresnillo, para la entrega de despensas del programa Corazón Contento. Lo que no se dijo en el comunicado de prensa es que estas despensas se entregaban a nombre de la senadora Verónica Díaz Robles.

Una estrategia similar se ha seguido desde la Delegación de Programas para el Desarrollo en Zacatecas que encabeza Adilene Rosales, quien ha puesto a disposición de la senadora toda la estructura de Servidores de la Nación (o al menos lo poco que queda, luego de más de 200 despidos por la política de terrorismo laboral).

De acuerdo con diversas denuncias recibidas en este espacio, en las últimas entregas de tarjetas correspondientes al programa Pensión del Bienestar para Adultos Mayores se ha citado a las y los beneficiarios para hacerles entrega de sus tarjetas, pero les encierran sin sus teléfonos (para no documentar la corrupción), les dicen que la Federación había decidido retirar el programa, pero que gracias a las excelentísimas gestiones de la senadora Verónica Díaz Robles logró rescatar el programa para Zacatecas.

O sea que mientras, por un lado, presumen que los Programas del Bienestar fueron elevados a rango constitucional para convertirlos en un derecho y que nadie lucre con ellos, por otro, ellos mismos lucran con los programas elevados a rango constitucional. Si eso no es delito, que alguien nos explique.

No obstante, las medidas desesperadas de esa secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas han ido más allá. Desde el mes de agosto advertíamos de un perfil que representaría una alternativa al proyecto político que se ha cimentado en el temor hasta despertar odios y rencores; un perfil que eventualmente tendría el respaldo del senador Saúl Monreal: la diputada federal Julia Olguín, enemiga número uno de la senadora Verónica Díaz Robles.

Por eso no fue gratuito que pretendieran obstaculizar los informes de actividades de la abanderada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con acciones que no sólo implicaron invasión a propiedad privada y hasta lo que podría configurarse como privación ilegal de la libertad de quienes pretendían asistir a la rendición de cuentas de Olguín Serna.

Lo más grave habría sido el amago de Servidores de la Nación a beneficiarios y beneficiarias de Programas del Bienestar (elevados a rango constitucional para que nadie lucre con ellos) para darlos de baja de los padrones por apoyar y respaldar a la diputada federal y no a la senadora Verónica Díaz. Si eso no es delito, que alguien nos explique.

Por encima de todo, ¿qué se puede esperar de quien se aferra a perpetuarse en una posición a punta del miedo? Lo importante es que sí hay alternativas. Y sí: es tiempo de otras mujeres.