«Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida».
Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.
Con el paso del tiempo nuestros rasgos físicos sufren algunos cambios como flacidez de la piel, la aparición de líneas de expresión o arrugas en el rostro o cuello, aparición de canas, pérdida de cabello (especialmente en los hombres), postura corporal, tono de la voz, lentitud al caminar.
Algunas veces se tiende a calcular la edad de una persona con ciertas características de las mencionadas, sin embargo, este cálculo no siempre es acertado ya que también influyen la genética, el estilo de vida, el cuidado de la piel, su energía, lo que hace que algunas personas no aparenten su edad o la edad biológica difiere con la edad cronológica, puede ser una mera cuestión de actitud.
De acuerdo con las estimaciones demográficas del Consejo Nacional de Población (CONAPO), en el año 2025 había en México más de 17 millones de adultos mayores (de 60 años y más), que representaban el 12.8% de la población total del país.
Con el envejecimiento, una gran cantidad de personas de este grupo de edad suele padecer enfermedades crónicas y metabólicas (como la diabetes, hipertensión arterial y cardiopatías), así como otras enfermedades neurodegenerativas como la demencia senil y el Alzheimer causan pérdida progresiva de la autonomía y generan dependencia progresiva.
También la osteoartritis y la artrosis son otros de los padecimientos que limitan la movilidad cotidiana de un porcentaje elevado de adultos mayores, de igual forma una fractura como consecuencia de alguna caída les dificulta o impide realizar algunas actividades cotidianas.
Aunque no se pueden evitar por completo estos padecimientos, sí se pueden prevenir o retrasar muchas enfermedades comunes en adultos mayores mediante hábitos saludables y controles médicos periódicos.
Cada persona envejece a su propio ritmo, sin embargo, hay cosas que se pueden hacer para mantener la habilidad funcional durante el mayor tiempo posible, manteniendo la independencia, la salud, la dignidad y seguridad.
Medidas de prevención de enfermedades del envejecimiento:
- Llevar a cabo revisiones médicas de rutina para detectar a tiempo la hipertensión, el colesterol alto u otras enfermedades.
- Aplicar las vacunas contra la influenza, neumococo, COVID-19, herpes zóster.
- Consumir una dieta equilibrada: frutas, verduras, legumbres, fibra, nueces, cereales integrales y grasas saludables como los omega-3. Comer una alta variedad de alimentos vegetales mejora el microbioma.
- Realizar actividad física en forma regular, caminar o hacer algún tipo de ejercicio cardiovascular o nadar fortalece los músculos, mejora el equilibrio y protege el corazón.
- Tener un descanso adecuado es fundamental para que los adultos mantengan un equilibrio físico y mental, ya que durante el sueño el organismo realiza procesos vitales para permitir la recuperación celular y cerebral adecuada.
- Socializar manteniendo relaciones activas con amigos y familiares para disminuir el riesgo de aislamiento, proteger la salud cerebral y prevenir la depresión. El aislamiento social en las personas mayores puede aumentar el riesgo de demencia.
- Estimulación mental, como leer, participar en juegos de mesa, hacer alguna manualidad o aprender cosas nuevas.
- Evitar el consumo de sustancias nocivas como el cigarro y limitar el consumo de alcohol.
- Llevar a cabo alguna actividad relajante que nos produzca paz, como la meditación, el yoga o la oración (esto puede ayudar a disminuir el riesgo de deterioro cognitivo).
- Mantener el peso adecuado.
¿Cómo contribuir a un entorno saludable de los adultos mayores?
Es esencial entender y atender las necesidades de las personas mayores y trabajar en políticas orientadas favorecer un envejecimiento saludable donde además de prevenir y atender las enfermedades se promueva el desarrollo de las capacidades y habilidades de los adultos mayores a fin de proporcionar una mejor calidad de vida.
Es importante unir esfuerzos de los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los equipos de profesionales, el mundo académico, los medios de comunicación y el sector privado encaminados a mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y sus comunidades.
Desarrollar e implementar programas de capacitación para cuidadores que permitan mejorar la calidad de la atención de las personas mayores dependientes, así como crear entornos inclusivos y amigables para el bienestar de las personas mayores.
El estudio titulado: “Hacia una economía de cuidados en México”, publicado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en noviembre de 2025, destaca que México destinaría el 1.2% del PIB a cuidados en 2026, monto que tendría que ser 1.8 veces mayor para responder a la demanda de cuidados. Actualmente esta actividad es realizada en gran parte por un miembro de la familia (generalmente mujer), sin remuneración.


MUY ATINADO DIAGNÓSTICO EN
GENERAL SOBRE LA PROBLEMÁTICA
Y ACTITUDES CORRESPONDIENTES A L@S ADULT@S MAYORES
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